Grandes exploradores: Thor Heyerdahl

Thor Heyerdahl
Thor Heyerdahl
Thor Heyerdahl fue un explorador y biólogo noruego. Nació el 6 de octubre de 1914 en Larvik, Noruega, y falleció el 18 de abril de 2002 en Colla Micheri, Italia.

Heredó de su madre -directora de un zoológico- el amor por la naturaleza y la vida al aire libre. Tanto que en su juventud se marchó con su esposa a las Islas Marquesas, en la Polinesia, donde adoptaron el modo de vida de los nativos. Se interesó por los orígenes de esas paradisíacas islas y estableció una revolucionaria teoría: los primeros seres humanos que llegaron hasta la Polinesia procedían de Suramérica. Tras un paréntesis durante el cual se alistó como voluntario en el ejército noruego para combatir a los nazis en la II Guerra Mundial, se dispuso a demostrar su teoría. Corría el año 1947 cuando construyó una balsa de juncos y recorrió con ella la inmensa distancia que separa Perú de la Polinesia. O sea, hizo el mismo trayecto que, según él, habían realizado muchos siglos antes los conquistadores de esas islas. Con sus siguientes viajes logró reforzar sus teorías, que finalmente fueron aceptadas por la escéptica comunidad científica.

Heyerdahl en la Polinesia
Heyerdahl viajó a las islas del Pacífico con intención de hacer diversos estudios sobre animales. Sin embargo, pronto empezó a interesarse por su gente y su cultura. Le impresionaron de forma especial las canciones e historias que los nativos narraban sobre sus antepasados. Contaban que sus abuelos habían venido del lejano Este a través del océano, desde América. Heyerdahl empezó a pensar que estos relatos podrían referirse a un acontecimiento importante de la historia de la humanidad y comenzó a investigar.


El científico convivió con los polinesios durante mucho tiempo e intentó reconstruir sus leyendas. Luego estudió varias civilizaciones sudamericanas y comprobó que las culturas de ambos pueblos coincidían en una gran variedad de cosas: los métodos de cultivo, los conocimientos astronómicos y la organización social y religiosa.

Heyerdahl centró su investigación en una historia concreta: un grupo de hombres había llegado a las islas dirigido por un jefe semidivino. Procedían del Este y enseñaron a los nativos nuevas formas de vida. Su líder se llamaba Tiki. Pero Heyerdahl quería saber más y pronto descubrió que los indígenas americanos narraban otra historia parecida. También ellos habían tenido un caudillo que había convertido a su pueblo en una civilización tan sólida como la romana. Más tarde fueron derrotados tras una cruel guerra; su líder, llamado Kon-Tiki, reunió al resto de sus hombres y escapó por mar hacia el Oeste, en busca de un lugar seguro.

La expedición de Heyerdahl a la Polinesia (1947)
El propósito de Heyerdahl era demostrar la posibilidad de que el poblamiento de la Polinesia se hubiese llevado a cabo por vía marítima, desde América del Sur, en balsas idénticas a la usada durante la expedición y movidas únicamente por las mareas, las corrientes y la fuerza del viento, que es casi constante, en dirección este-oeste, a lo largo del Ecuador. No obstante, la expedición dispuso de ciertos elementos como una radio, relojes, mapas, sextantes y cuchillos, aunque los mismos no fueron relevantes a la hora de probar que una balsa como la utilizada podía realizar la travesía.

La expedición Kon-Tiki fue financiada mediante préstamos y contó con donaciones de parte del ejército de Estados Unidos. Heyerdahl viajó tiempo antes a Perú donde, junto con un pequeño grupo de personas y dentro del espacio provisto por las autoridades nacionales, se dedicó a la construcción de la balsa. Para ello, se emplearon troncos de madera balsa y otros materiales autóctonos, y se mantuvo el estilo de construcción indígena tal como se observó en las ilustraciones dejadas por los conquistadores españoles.

La Kon-Tiki
La balsa fue construida con 9 troncos de balsa, cada uno de ellos de 13,7 m de largo y 6 dm de diámetro, los cuales estaban unidos entre sí con la ayuda de lazos de cáñamo. Transversalmente a los troncos principales se ubicaron troncos de balsa de 55 dm de longitud y 3 dm de diámetro, a intervalos de 1 m, con el objetivo de dar soporte lateral. Adicionalmente, se utilizaron tablones de pino en los laterales de la embarcación, así como secciones de 6 dm de largo y 25 mm de espesor del mismo material como quillas.

La tripulación de la balsa Kon-Tiki estaba integrada por 6 hombres, todos ellos noruegos, excepto Bengt Danielsson, que era sueco.

La tripulación de la Kon-Tiki
  • Thor Heyerdahl (1914–2002): líder de la expedición.
  • Erik Hesselberg (1914–1972): experto en temas de navegación y además artista.
  • Bengt Danielsson (1921–1997): encargado de las provisiones y el racionamiento de los alimentos. Sociólogo interesado en teorías de migración humana, cumplió el rol de traductor, ya que era el único que sabía hablar castellano.
  • Knut Haugland (1917–2009): experto en radio.
  • Torstein Raaby (1920–1964): también estaba a cargo de las transmisiones por radio.
  • Herman Watzinger (1910–1986): ingeniero, encargado de registrar las observaciones meteorológicas e hidrográficas.


Además de los 6 tripulantes a bordo viajaba un loro verde cuya lengua nativa era el español y el cangrejo "Joannes".

La Kon-Tiki partió de Callao, Perú, el 28 de abril de 1947. Habían pintado en la vela de la balsa el rostro del dios del Sol y pusieron a la embarcación el nombre de Kon-Tiki. En un principio la Kon-Tiki casi no se movía, se arrastraba suavemente por el mar. Sin embargo, poco a poco, consiguió hacerse con el ritmo de las aguas y comenzó a navegar con fuerza.

Itinerario de la Kon-Tiki
Después de 97 días de navegación embarrancaron en el arrecife de una isla deshabitada. Cuatro días más tarde la Kon-Tiki arribó por fin al atolón de Raroia, en el archipiélago de las Tuamotu. Era el 30 de julio de 1947, después de ciento un días. Estaban en el corazón del Océano Pacífico, muy cerca de Tahití. Tras el largo viaje, los seis hombres de la Kon-Tiki se mostraban casi desnudos y cubiertos de largos cabellos. Los nativos que los recibieron parecían reconocerlos: ¡Aquellos hombres podrían ser los mismos que aparecían en las leyendas de sus antepasados!

Los 127 habitantes de la vecina isla de Raroia acogieron entrañablemente a la tripulación con quienes intercambiaron antiguas historias y leyendas de la Polinesia. La tripulación y la balsa fueron trasladados a Tahití a bordo de la goleta Tamara.

Esta odisea creó una enorme expectación en todo el mundo. Los medios de comunicación estuvieron constantemente pendientes de la travesía. Cuando se pudo comprobar su éxito, se inició otra polémica. Heyerdahl había demostrado que es posible cruzar el Pacífico en balsa, pero esto no confirmaba la conexión marítima entre los indios americanos y los polinesios.

En el libro que Heyerdahl escribiría más tarde, "American Indians in the Pacific" ("Amerindios en el Pacífico"), sustentó su teoría con una profusión de datos. Entre otras cosas, el antropólogo noruego afirma que los primeros pobladores de la Polinesia vinieron por mar desde el Perú, hacia 500 d.C., y que una nueva oleada de inmigrantes llegó procedente de la costa noroccidental de América del Norte, entre 1000 y 1300 d.C.

La Expedición a las Galápagos (1952)
Continuando el rotundo éxito de la expedición Kon-Tiki, Heyerdahl organizó y dirigió la Expedición Arqueológica Noruega a las Islas Galápagos. El grupo se encargó de investigar los vestigios pre-hispánicos, identificados como pre-incas. Las Islas Galápagos están localizadas a más de 1000 kilómetros de las costas del Ecuador y por primera vez la arqueología Sudamericana se extendió más allá de las fronteras del continente, en el Océano Pacífico. Paralelamente a esta expedición , Heyerdahl trabajó con expertos en el redescubrimiento de la guara, un medio de navegación usando una pequeña balsa plana utilizada por los indios del Perú y Ecuador. A partir de esta herramienta, no usada en la expedición de la Kon-Tiki, quedó claro que los antiguos pobladores de Sudamérica tenían los medios tecnológicos para hacer viajes de largas distancias a través del Pacífico.

Expedición a la Isla de Pascua (1955-56)
Continuando su exitoso trabajo, Heyerdahl se encaminó en una expedición arqueológica de gran envergadura a la isla más lejana del Pacífico, la Isla de Pascua. Una expedición de 23 personas llegó a la isla y comenzaron a hacer estudios arqueológicos en el subsuelo. Rápidamente descubrieron que la Isla de Pascua tenía una gran cantidad de bosques que fueron deforestados por sus habitantes oriundos, quienes también cultivaban muchas plantas oriundas de América.

Dataciones hechas con carbono-14 mostraron que la isla había sido ocupada desde aproximadamente el año 380 después de Cristo, cerca de 1000 años más tempranamente de lo que los científicos previamente creían. Excavaciones indicaron que muchas obras hechas de piedra eran muy similares a las hechas por las culturas peruanas. Algunos pobladores de la Isla de Pascua contaron que de acuerdo a sus leyendas ellos originalmente llegaron provenientes de lejanas islas del Este. Los resultados del trabajo de Heyerdahl fueron ampliamente discutidos al ser presentados en el Décimo Congreso del Pacífico en Honolulu (1961) donde, a la luz de todas las pruebas , las teorías inmigracionistas de Heyerdahl tomaron gran importancia e influencia.

El cruce del Atlántico (1969 – 1970)
En 1969 se embarcó en una nave de papiro, la Ra I, para demostrar que los egipcios tenían la capacidad de llegar a América del Sur y que podrían haber fundado las civilizaciones azteca e inca, hace cuatro mil años. Con la intención de cruzar el Océano Atlántico, partió desde África del Norte; pero luego de recorrer 4.500 kilómetros, la expedición fracasó.

La Ra II
En 1970 Thor Heyerdahl realizó otro intento de cruzar el Océano Atlántico en un bote hecho de caña. El nuevo navío Ra II lo construyeron los indígenas del pueblo aymara, habitantes de las costas bolivianas del lago Titicaca. Los aymara siguen guardando durante varios siglos el secreto de las construcciones flotantes hechas de la totora. Teniendo en cuenta la experiencia de la expedición anterior y consultando frescos del Egipto antiguo, se fortificaron el casco de la embarcación y los remos. Cuatro artesanos bolivianos y otros marroquíes que les ayudaban, trabajaron sin tregua para terminar la embarcación.

Como explicó Heyerdahl en su libro sobre esta expedición, primero construyeron de cañas sueltas dos grandes “cilindros” envueltos en petates de papiro, y los sujetaron al tercer cilindro por cuerdas de cientos de metros de largo, sin que estas se cruzaran entre sí. En fin los cilindros, que adquirieron una forma de husos, formaron un sólido casco, lo alargaron un poco por ambos lados para formar la proa y la popa ligeramente levantadas, y la construcción tomó la forma de una verdadera nave del antiguo Egipto. Faltaba ensanchar la barcaza por medio de otros dos cilindros de caña adicionales, armar la cubierta, el camarote y el doble mástil.

El Ra II medía 12 metros de largo, 5 metros de ancho, 2 metros de grosor. La vela de la nave era blanca, con un sol rojo, el símbolo del dios Ra.

Itinerario de la Ra II
Por la mañana el 17 de mayo de 1970 el nuevo diseño salió de la ciudad marroquí de Safi, África del Norte, a través del Océano Atlántico rumbo a las costas de América del Sur. Su tripulación estaba formada por ocho personas de Noruega, EE. UU., Italia, Japón, Egipto, México y Marruecos. El doctor y periodista soviético Yuri Senkévich, quien también había participado en la primera expedición a través del Atlántico, hizo el papel de médico de a bordo. Posteriormente sus registros sirvieron de base para el libro sobre este inverosímil viaje. Thor Heyerdahl creó una tripulación que mostraba diferencias raciales, nacionales, religiosas y políticas, para comprobar que aún en una balsa tan minúscula las personas pueden colaborar y vivir en paz.

Después de 5.700 kilómetros y 57 días de viaje los navegantes alcanzaron la costa de la isla Barbados. El éxito de la expedición comprobó la teoría de Thor Heyerdahl, sobre posibilidad de los antiguos contactos trasatlánticos. Además, los investigadores recolectaron pruebas del agua oceánica y entregaron su informe sobre la contaminación a la Organización de las Naciones Unidas.

Actualmente la nave legendaria Ra II está expuesta en el museo privado Kon-Tiki en Oslo. Además de muestras sin igual, las embarcaciones utilizadas en las dos aventuras, se puede ver una estatua gigantesca de la isla de Pascua, así como algunos de los hallazgos arqueológicos del Perú y Polinesia.

La expedición Tigris (1978)
Para completar sus estudios sobre las posibles migraciones del hombre primitivo, en 1978 Heyerdahl construyó una embarcación para demostrar que podría haber habido contacto e influencias entre las grandes culturas de Mesopotamia, del valle de Indo y de Egipto a través del mar. Los mismos indios que construyeron el RA II ayudaron también en el armado de este barco. Esta vez fue construido en Irak, usando las cañas locales. Con unos 17 metros de largo y un equipo de 11 personas, el Tigris fue la embarcación de caña más grande que Thor Heyerdahl haya construido. La expedición se dirigió río abajo por el Tigris a través del golfo pérsico y se adentró en el océano Índico. Después de 5 meses, el viaje acabó repentinamente a la entrada del mar Rojo. Debido a las guerras que había en la zona, al Tigris se le prohibió partir del puerto de Djibouti. En señal de protesta contra las guerras, Heyerdahl decidió prender fuego al Tigris.

Heyerdahl, quien estaba convencido de que "los océanos unen a la humanidad; no la dividen", refutó por completo la idea de que nadie era capaz de cruzar el océano en épocas preeuropeas, así como la que sostenía que las culturas de Pacífico no podían haber participado de la colonización de la Polinesia. También demostró la factibilidad de que las culturas primitivas de México y Perú hayan establecido contacto con los pueblos del Norte de África y de que los antiguos sumerios pudieron mantener relación marítima con el valle del indo o las orillas del mar Rojo.

Thor Heyerdahl falleció un 18 de abril, a los 87 años, víctima de un cáncer incurable y luego de haber tomado la decisión de renunciar al tratamiento para poder, según sus propias palabras, "alcanzar el crepúsculo en forma natural". Su aporte a la ciencia es invalorable.
"...en cuanto a la aventura, nunca he hecho nada por ella en sí, pero no le tengo miedo; al contrario, disfruto cuando se cruza en mi camino..."

Fuentes:


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