Grandes exploradores: Cristóbal Colón en América


Cristóbal Colón

Cristóbal Colón, al servicio de la Corona de Castilla, encontró una ruta segura desde Europa hasta América, arribando a ella el 12 de octubre de 1492.


En su primera expedición partió el 3 de agosto de 1492 desde el puerto de Palos de la Frontera (Huelva). Su origen más probable es genovés, aunque algunos historiadores sostienen que procedía de la Corona de Aragón, del Reino de Galicia o del Reino de Portugal, entre otros. También existen conjeturas indicando su origen sefardí.


Los viajes de Colón
Colón proyectó su viaje con el fin de traer de Oriente mercancías, en especial especias y oro. Las especias, seda y otros productos habían llegado siempre por la ruta que atravesaba Asia hasta Europa, por Asia Menor y Egipto, pero a partir de la expansión del Imperio Otomano, esta vía se hizo difícil y quedó monopolizada por estos y sus socios, los mercaderes italianos. Las naciones más ricas de la Europa de entonces, Portugal y Castilla, querían esas mercancías sin intermediarios. Los portugueses (cuya Reconquista acabó en el siglo XIII) se habían lanzado a navegar y habían encontrado el paso por el Cabo de Buena Esperanza, con ansias de crear su propio monopolio para competir con los comerciantes italianos, por lo que Castilla, al terminar su reconquista, hubo de buscar una ruta nueva.

Grandes exploradores: Juan Sebastián Elcano alrededor del mundo


Juan Sebastián Elcano
Descubiertos ya el continente americano y el océano Pacífico (antes llamado Mar del Sur), el problema que se planteaba ahora consistía en descubrir un paso que pusiera en comunicación el océano Atlántico con el Pacífico y permitiera llegar a las Islas de las Especias o Especiería (hoy archipiélago de las Molucas, en Indonesia) por Occidente.

La empresa de encontrar el anhelado estrecho fue encomendada a un portugués al servicio de España, Fernando de Magallanes, quien, después de ver rechazado su proyecto por el rey de Portugal, Manuel I el Afortunado, se trasladó a Sevilla en 1517, junto al cosmógrafo Rui Faleiro, y ofreció sus servicios al rey Carlos I (y V emperador de ese nombre en el Sacro Imperio Romano Germánico).

Magallanes estaba convencido de que las Molucas habían quedado situadas dentro de la demarcación española que había fijado el Tratado de Tordesillas, firmado entre España y Portugal en 1494, y, en ese sentido, propuso al monarca español llegar a las Islas de las Especias por una ruta occidental de jurisdicción española, a través de un paso o estrecho por el Sur de América, evitando entrar en los dominios situados en la demarcación portuguesa. Tras ser aprobado el proyecto expedicionario, el 22 de marzo de 1518 firmó una capitulación en Valladolid, por la que era nombrado capitán general de la flota expedicionaria y gobernador de todas las tierras que descubriese y conquistara.


Grandes exploradores: Marco Polo en Asia

En 1271, siendo un joven veneciano de 17 años perteneciente a una intrépida familia de comerciantes, Marco Polo partió hacia los lejanos y entonces míticos reinos de Oriente acompañando a su padre Nicolás y su tío Mateo.

Marco Polo


Ellos habían regresado de un largo viaje que, más de veinte años antes, los había llevado a las tierras del gran Kublai Khan. En aquel primer viaje, que emprendieran en 1250, partían con el objetivo de establecer nuevas rutas comerciales, y fueron muy bien acogidos por el gran emperador mongol.

Desde que su abuelo Genghis Khan la conquistara en el siglo anterior, China había cambiado su nombre por el de Catay y su lejanía y las leyendas sobre el reino habían mantenido apartados a los occidentales.

Los Polo fueron los primeros latinos que vio el Khan, y con ellos habló largo tiempo interrogándolos sobre todo lo referente a su civilización, y en especial a su organización política y económica.

Grandes exploradores: Ibn Battuta a través del Islam


Ibn Battuta
Shams ad-Din Abu Abd Allah Muhammad ibn Muhammad ibn Ibrahim al-Luwati at-Tanyi, más conocido como Ibn Battuta, fue un viajero y explorador bereber de Benimerines, nacido en Tánger el 17 de rayab del año 703 de la Hégira, correspondiente al 25 de febrero de 1304, y muerto en 1368 o en 1377.

Es el más conocido de los grandes viajeros árabes: su periplo por el oriente duró veinte años, que relató con detalle en una crónica dictada al estudioso granadino Ibn Yuzayy, por instigación del sultán de Marinida o Benimerin. Prácticamente todo lo que se sabe de su vida procede de este relato, que aun siendo fantasioso o exagerado en algunos puntos, es el retrato más fiel que existe de la parte del mundo que el viajero recorrió en esa época.

Inició su viaje con intención de realizar el hajj o peregrinación a La Meca que constituye uno de los cinco pilares del Islam, y de visitar la tumba de Mahoma en Medina. Partió de Tánger, según su crónica, el 2 de rayab del 725 de la Hégira, 13 de junio de 1325, «solo, sin compañero con cuya amistad solazarme ni caravana a la que adherirme». Tenía entonces 22 años. No volvería hasta 24 años más tarde, después de haber recorrido más de 120.000 kilómetros, de un extremo a otro del mundo musulmán. Una de las versiones traducidas al castellano se ha denominaddo "A través del Islam", 1981.



Grandes exploradores


Marco Polo (1254-1324)
El viajero más famoso de todos los tiempos. Fue un mercader y explorador veneciano que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China.

Su expedición hasta la corte del emperador mongol Kublai Kan a través de la denominada "Ruta de la seda" modificó la visión que se tenía del mundo en aquella época y alentó el intercambio comercial y cultural entre Oriente y Occidente.


Con tan sólo diecisiete años, acompañado por su padre, su tío y dos frailes dominicos que pronto abandonaron la ruta, el joven Marco salió de Venecia para hacer uno de los viajes que más han marcado el devenir de la humanidad. Tras más de tres años y medio en los que hubo de sortear numerosos obstáculos, enfermedades y peligros (atravesando desiertos y grandes cordilleras como la del Pamir), Marco Polo fue recibido por Kublai Kan, que pronto quedó prendado por los talentos del viajero veneciano. Tanto fue así que después de haber aprendido el idioma local, lo tuvo como uno de sus consejeros favoritos, encomendándole dirigir diversas misiones a lo largo y ancho de su imperio, tanto en actividades de correo como de inspector y supervisor de su administración. Muchos de los lugares que visitó Marco Polo durante sus años de estancia en los dominios de Kublai Kan no serían visitados por ningún otro occidental hasta el siglo diecinueve.

De su permanencia en la corte mongola quedó tan impresionado que luego llevaría a sus escritos la magnificencia de su desarrollo cultural, de su poderío económico y politico, y de sus adelantos técnicos. Tras permanecer durante diecisiete años en la corte de Kublai Kan, y estando ya próxima la muerte del emperador, Marco Polo decidió tomar el camino de vuelta. Después de una primera negativa, Marco Polo consiguió el permiso y su viaje por mar le llevó otros dos largos años de sufrimientos y penalidades hasta su regreso a Venecia, atravesando el sur de China, Sumatra, el Indico y Ormuz. Allí, se dedicó a luchar en una galera contra la ciudad rival de Genova y estuvo en prisión durante un año. Su libro "Los viajes de Marco Polo" tuvo un gran impacto en la época. Se casó, tuvo tres hijas, y permaneció en Venecia hasta su muerte en 1324.


Cristóbal Colón (1451-1506)
 El viajero más controvertido de todos los tiempos. Fue un navegante y cartógrafo de origen incierto (italiano, portugués o español) al servicio de la Corona de Castilla, famoso por haber realizado el denominado descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492. Su llegada a América impulsó decisivamente la expansión mundial de Europa y la colonización por varias potencias europeas de gran parte del continente americano y de sus pobladores.

El hombre que recogió los honores y la fama del descubrimiento de un continente que, casi con toda seguridad, había sido ya descubierto anteriormente. Así, a los enigmas sobre su nacimiento, su identidad, sobre los primeros años de su vida, sobre sus estudios, su experiencia como navegante y sus planes, se une desde hace tiempo las numerosas teorías que cuestionan la autenticidad de su descubrimiento ya que, según se señala desde muy distintas fuentes, antes habrían llegado hasta el Continente americano los exploradores vikingos. En cualquier caso, el descubrimiento de América sirvió para dar un giro a la Historia, marcó el inicio de la supremacía que el imperio español lograría en el planeta durante poco más de dos siglos, hasta caer fagocitada por su propia codicia de expansión e incapaz de convertir en desarrollo económico los ingentes recursos de todo tipo robados a los pueblos y nativos americanos.

Juan Sebastián Elcano (1476 - 1526)
Fue un explorador vasco español, el primer hombre que dio la vuelta completa al mundo. Nacido en Guetaria, Guipúzcoa, marinero, se dedicó también al contrabando marítimo entre los puertos de la costa vasca antes de participar en varias campañas en Argel e Italia.

Después de tener algunos problemas con la justicia, decide enrolarse como tripulante en la expedición con la que Magallanes pretendía llegar hasta las Indias Orientales. Así, sale de San Lúcar de Barrameda el 20 de setiembre de 1519 con el cargo de capitán de la nave "Concepción".

Durante la travesía, Elcano habrá de soportar numerosos riesgos y vicisitudes (temporales, enfermedades), además de varios intentos de motines y sublevaciones. Poco después de llegar a las islas Filipinas, Magallanes resulta muerto a consecuencia de un enfrentamiento con tribus locales en la pequeña isla de Mactán. Para entonces, de los cinco barcos que habían partido, solo quedan dos, y de los 265 hombres iniciales tan sólo 150. Elcano toma el mando de la nao "Victoria" y se hace responsable máximo de la expedición, no sin tener que superar fuertes enfrentamientos con otros aspirantes al cargo. El camino de vuelta fue un auténtico suplicio. Ataques, enfrentamientos, enfermedades, temporales, fueron diezmando poco a poco a la tripulación, hasta tal punto que para cuando llegaran a San Lúcar de Barrameda, casi tres años después, tan sólo quedaban 18 hombres en unas condiciones lamentables de subsistencia. A su vuelta fue recibido como un auténtico héroe y el emperador Carlos V le concedió una pensión de quinientos ducados y el permiso para inscribir sobre su escudo de armas la leyenda "primus circumdetisti me". Pero no fue este el último viaje de Juan Sebastián Elcano. Unos pocos años después, en 1525, de nuevo, salió hacia las islas Molucas. Allí encontraría la muerte por escorbuto y su cuerpo sería arrojado a las aguas del mar que tanto amó.


Roald Amundsen (1872 - 1928)
Uno de los más importantes hombres en la historia de la expediciones polares y en la conquista de los hielos. Fue el primero que consiguió alcanzar el 14 de diciembre de 1911 el Polo Sur y el primero en volar sobre el Polo Norte en un dirigible.

Nacido en Borge (Noruega), ya desde muy pequeño mostró una gran inclinación hacia las historias y aventuras que otros exploradores habían protagonizado anteriormente. Incluso, se dice, que para endurecerse, dormía con las ventanas abiertas en pleno invierno. Comenzó a estudiar medicina par complacer a su madre pero pronto abandonó los estudios para dedicarse a navegar. A los veinticinco años ya comandó como primer oficial una expedición a la Antártida. Sin embargo, su primer objetivo estaba centrado en alcanzar el Polo Norte, logro que tuvo que abandonar una vez que se le anticipó el norteamericano Peary. Comienza entonces una encarnizada pugna por ver quien alcanzaba antes el Polo Sur con el británico Robert Falcon Scott, que moriría con toda su gente en el viaje de regreso y al que se adelantaría en treinta y cinco días en conseguir esta proeza.

En el verano de 1918 partió de nuevo hacia el Ártico con el propósito de navegar cruzando el Polo Norte buscando una vía entre Asia y Norteamérica, pero falló a causa de que el buque fue incapaz de penetrar en la masa helada. Dos años después, sin embargo, consigue conectar el Atlántico con el Pacífico a lo larga del paso del noreste por las costas de Siberia.

A finales de 1926 logra volar y atravesar junto con Umberto Nobile el Polo Norte en el dirigible Norge. Dos años más tarde muere cuando iba a rescatar a su amigo Nobile que había caído en el Ártico. Nunca se encontró su cuerpo.


James Cook (1728 - 1799)
Uno de los más grandes marinos de la Historia. Nacido en el condado de Yorkshire en el seno de una familia de labriegos humildes, cambia una modesta profesión de tendero por otra mucho más atrayente de navegante y aventurero. Con dieciocho años comienza a navegar como aprendiz y ayudante en cargueros por el siempre arriesgado mar del Norte, donde forja un recio carácter y adquiere amplios conocimientos, de forma autodidáctica, en matemáticas y astronomía. De allí pasa a servir en la Armada británica, donde se hace notar por sus capacidades, tanto en la navegación como en el combate, ascendiendo con rapidez en la escala militar.


Su prestigio le hace que le encarguen buscar el supuesto continente austral y un paso por el noroeste. Eso le lleva a realizar tres viajes por el Pacífico, en los que descubre un gran número de islas desconocidas (entre ellas Australia, Nueva Zelanda, Hawai). Además, mas allá de estas misiones que buscan ampliar el poderío imperial de Gran Bretaña, los viajes de Cook representan un gran esfuerzo por aumentar el conocimiento, en zoología y botánica, de la flora y la fauna de los lugares que se van descubriendo, así como en mejorar mapas y cartografías. En sus travesías hubo incluso un momento en que se encontró a menos de setenta millas del continente antártico pero no pudo verlo por la niebla.

En el transcurso del tercer viaje Cook llega a la conclusión de que no existía el paso del noroeste o al menos no uno utilizable por los barcos. En ese mismo viaje, después de una dura búsqueda, decide fondear en el archipiélago de Hawai. Allí encuentra la muerte en una refriega con unos nativos que le habían robado un bote amarrado a una boya, de un modo muy parecido al que dos siglos y medio antes sufriera el portugués Fernando de Magallanes.
James Cook dejó, además, un gran legado en forma de diario, donde relató las múltiples peripecias y observaciones que realizó en estos tres viajes.



David Livingstone (1813 – 1873)
Explorador y misionero escocés. Procedente de una familia pobre, sacó adelante sus estudios de Medicina en la Universidad de Glasgow y se enroló en la Sociedad Misionera de Londres movido por sentimientos religiosos (fue ordenado sacerdote protestante en 1840). A petición propia, fue destinado al sur de África en 1841.Desde allí se adentró hacia el norte en la actual Botswana, predicando la religión cristiana y explorando territorios desconocidos en medio de graves peligros. Después de recorrer durante ocho años la región ejerciendo su actividad misionera, se adentró en el desierto de Kalahari y descubrió el lago Ngami (1849) y el río Zambeze. 

Entre los años 1852 y 1856 inicia un viaje desde el océano Atlántico hasta el Índico descubriendo en 1855 las cascadas del Zambeze, a las que dio el nombre de cataratas Victoria en honor de la reina de Inglaterra.

Livingstone se propuso abrir rutas en África para facilitar la labor misionera y la actividad comercial, considerando para ello la importancia de la navegabilidad del río Zambeze. Entre 1858 y 1863 exploró profundamente la zona comprendida entre el lago Nyassa y el Zambeze pero descubrió que desde los rápidos de Kabrabasa el río se hacía absolutamente innavegable. La expedición resultó un fracaso y en ella murieron la mayoría de los acompañantes occidentales de Livingstone, entre ellos su hermano Charles y su esposa Mary. De regreso a Inglaterra en 1864, la expedición al Zambeze fue duramente criticada por los periódicos, lo que provocó que Livingstone tuviera grandes dificultades para conseguir más fondos para continuar con la exploración de África.

En marzo de 1866 regresó a África para continuar con su exploración. Esta nueva expedición la inició en la isla de Zanzíbar (actualmente perteneciente a Tanzania), para adentrarse a continuación en el continente africano donde descubrió los lagos de Bangweulu y Moero y el río Lualaba, que fue erróneamente identificado por Livingstone como el Nilo, cuando realmente es un afluente del río Congo. Posteriormente se encaminó hacia las riberas del lago Tanganica. A partir de entonces y durante varios años no se supo nada acerca de él, por lo que el periódico New York Herald organizó una expedición de socorro que fue confiada a Henry Stanley, quien, en 1871, consiguió encontrar a Livingstone en las orillas del citado lago, en la ciudad de Ujiji. Ambos decidieron explorar conjuntamente Tanganica, hasta que un año después tomaron caminos diferentes.

Livingstone prosiguió sus exploraciones hasta que murió el 4 de mayo de 1873, en Zambia a causa de la malaria y de una hemorragia interna producida por disentería. Su cadáver fue trasladado a Inglaterra y enterrado en la Abadía de Westminster (aunque dice la leyenda que su corazón fue enterrado en África, antes de repatriar el cadáver).
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Ibn Battuta (1304 - 1377)
Shams ad-Din Abu Abd Allah Muhammad ibn Muhammad ibn Ibrahim al-Luwati at-Tanyi, más conocido como Ibn Battuta, fue un viajero y explorador bereber de Benimerines, nacido en Tánger el 17 de rayab del año 703 de la Hégira, correspondiente al 25 de febrero de 1304, y muerto en 1368 o en 1377.

Es el más conocido de los grandes viajeros árabes: su periplo por el oriente duró veinte años, que relató con detalle en una crónica dictada al estudioso granadino Ibn Yuzayy, por instigación del sultán de Marinida o Benimerin. Prácticamente todo lo que se sabe de su vida procede de este relato, que aun siendo fantasioso o exagerado en algunos puntos, es el retrato más fiel que existe de la parte del mundo que el viajero recorrió en esa época.

Inició su viaje con intención de realizar el hajj o peregrinación a La Meca que constituye uno de los cinco pilares del Islam, y de visitar la tumba de Mahoma en Medina. Partió de Tánger, según su crónica, el 2 de rayab del 725 de la Hégira, 13 de junio de 1325, «solo, sin compañero con cuya amistad solazarme ni caravana a la que adherirme». Tenía entonces 22 años. No volvería hasta 24 años más tarde, después de haber recorrido más de 120.000 kilómetros, de un extremo a otro del mundo musulmán. Una de las versiones traducidas al castellano se ha denominaddo "A través del Islam", 1981.


Alejandro Magno: la expedición

La expedición de Alejandro en Asia constituye una empresa extraordinaria desde todo punto de vista. En todas las épocas, el aspecto más celebrado es sin duda el de la victoria obtenida sobre el imperio Arqueménida y la conquista del predominio en un territorio de ilimitada extensión, pero merecen destacarse otras facetas interesantes de la expedición:

  • la distancia recorrida, que los estudiosos calculan que cubrió más de 27.000 kilómetros de territorio, a menudo montañoso o desértico;
  • el descubrimiento de civilizaciones casi desconocidas hasta entonces en Occidente, por ejemplo la que se desarrolló en el valle del Indo; la excepcional duración de la expedición, desde la primavera del año 334 a.C. hasta febrero del 324 a.C.;
  • los aspectos estratégicos de la empresa (batallas casi siempre victoriosas, sitios, solución de los enormes problemas ligados al aprovisionamiento y acuartelamiento en los meses invernales);
  • la fundación de numerosas ciudades;
  • la notable contribución efectuada a los conocimientos científicos del mundo griego, puesto que Alejandro, sensible a los problemas de la investigación científica, merced a su maestro Aristóteles, fue seguido por geógrafos, astrónomos, botánicos, geólogos y estudiosos de toda clase.
Las motivaciones que impulsaron a Alejandro a intentar una empresa que parecía superior a sus fuerzas son oscuras, en gran parte y motivo de discusión entre los historiadores. Algunos, siguiendo las opiniones de sus hagiógrafos griegos, sostiene que fue un hecho natural, inevitable, atacar a los bárbaros a los que se consideraba como una raza inferior, cada vez que fuese posible. Otros afirman, en cambio, que Alejandro partió en realidad con la idea de restringir su empresa a Asia Menor y que ésta prosiguió al penetrar en el corazón del Imperio Arqueménida, en tierras que hasta entonces habían sido totalmente desconocidas para el mundo griego, sólo con el objeto de destruir definitivamente a un enemigo que, de lo contrario, pronto habría reaparecido en escena.

 

La expulsión de los judíos de España

Los judíos constituyeron en la España medieval una de las comunidades más prósperas de su historia, tanto bajo el dominio musulmán como, posteriormente, en los reinos cristianos, antes de que en 1492 fuesen expulsados por los Reyes Católicos.

La expulsión de los judíos de Castilla y Aragón en 1492, fue uno de los hechos más debatidos de la historia de España. Mientras que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos en 1290 y 1394, en los reinos hispanos habían acogido a un gran número de hebreos, aunque en 1391 se habían producido matanzas de judíos en Sevilla, Barcelona, Lérida, Valencia y Mallorca. Desde la persecución de 1391 y la conversión de miles de hebreos por esas fechas, el problema de los judíos pasó a ser una cuestión secundaria en Castilla y Aragón. Para los judíos conversos las barreras desaparecieron, podían ejercer cualquier oficio, llegar al gobierno de las ciudades o al servicio del Rey, sin olvidar los matrimonios contraídos con familias cristianas.

Sin embargo, en 1408 los judíos castellanos y aragoneses fueron obligados a vivir en las Juderías, llevando distintivos especiales. En 1415 el Pontífice Benedicto XIII, conocido como el 'Papa Luna', Papa de Aviñón durante el Cisma de Occidente, promulgó una Bula contra los judíos. La Bula produjo conversiones en masa, consagrándose varías Sinagogas catalanas.



El Imperio Romano

El Imperio Romano fue una etapa de la civilización romana en la Antigüedad clásica, a partir del año 31 aC, caracterizada por una forma de gobierno autocrática.

Senatus Populusque Romanus (el Senado y el Pueblo Romano)

El nacimiento del imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control en torno al Mar Mediterráneo. Bajo la etapa imperial los dominios de Roma siguieron aumentando, llegando a su máxima extensión durante el reinado de Trajano, abarcando desde el Océano Atlántico al oeste hasta las orillas del Mar Negro, el Mar Rojo y el Golfo Pérsico al este, y desde el desierto del Sahara al sur hasta las tierras boscosas a orillas de los ríos Rin y Danubio y la frontera con Caledonia al norte. Su superficie máxima estimada sería de unos 6,14 millones de km².


El Imperio Romano, su máxima expansión
Durante casi tres siglos antes de César Augusto, en el período republicano, Roma había adquirido numerosos dominios en forma de provincias directamente bajo administración senatorial o bajo gestión consular, y también mediante pactos de adhesión como protectorados de estados aliados. Su principal competidora en aquella época fue la ciudad de Cartago cuya expansión rivalizaba con la de Roma y por ello fue la primera gran víctima de la República. Las Guerras Púnicas obligaron a Roma a salir de sus fronteras naturales, la península Itálica, y poco a poco adquirió nuevos dominios que debía administrar, como Sicilia, Cerdeña, Córcega, Hispania, Iliria, etc.


El troyano Eneas y la fundación de Roma

En la mitología griega, Eneas es un héroe de la guerra de Troya, hijo del príncipe Anquises y de la diosa Afrodita (Venus en la mitología romana). Su padre era además primo del rey Príamo de Troya. Se casó con Creúsa, una de las hijas del rey de Troya, con la cual tuvo un hijo, llamado Ascanio o Iulo.

Se trata de una figura importante de las leyendas griegas y romanas. Es uno de los caudillos del ejército troyano en La Ilíada, de Homero. Su viaje desde Troya (guiado por Afrodita) que llevó a la fundación de la ciudad de Roma fue relatado por Virgilio en La Eneida.

Según cuenta Virgilio, Eneas, príncipe troyano, huyó de la ciudad tras haber sido quemada por los aqueos durante la Guerra de Troya. Se llevó a su padre y a su hijo a rastras, y su mujer le seguía a pocos pasos. Pero ella pereció en la oscuridad, y Eneas, desesperado, embarcó con otros supervivientes en busca de una nueva tierra. Su enemistad con Hera le llevó a navegar errante durante mucho tiempo, hasta que fue arrojado a las costas del norte de África, en Cartago. Allí habitaba la reina Dido, que se enamoró de él por obra de Cupido, quien flechó su corazón para que olvidara a su difunto marido; entonces lo retuvo por largo tiempo. El reino era hospitalario y todos los troyanos querían quedarse en Cartago, pero Eneas sabía que era en Italia donde debía fundar su imperio. Tras su marcha, Dido se suicidó en una pira con la espada de Eneas maldiciendo por siempre a su amado, haciendole jurar venganza a su pueblo para que destruyera a los hijos de su padre, los futuros romanos. De esta forma se crea el cuadro que justifica la eterna enemistad entre dos pueblos hermanos, el de Cartago y el de Roma, lo que devendría en las Guerras Púnicas. En su camino hasta Italia descenderá a los infiernos, donde su padre, ya muerto, le revela que fundará un imperio floreciente, Roma.



La Guerra de Troya



La Guerra de Troya, aliados aqueos y troyanos
  Según la versión poética de Homero, quien vivió antes del 700 a.C. y escribió los poemas épicos La Ilíada y La Odisea, la Guerra de Troya estalló cuando el príncipe troyano Paris se llevó a la ciudad amurallada de Troya a Helena, quien era la esposa del rey de Esparta, Menelao, hermano del rey de Mecenas, Agamenón.
Troya fue una de las ciudades más importantes de la antigüedad, situada en lo que sería actualmente una de las zonas marítimas de la costa de Turquía, poseía una situación estratégica, un puente entre Oriente y Occidente y un lugar de paso para las mercancías que eran transportadas al continente europeo. Hasta principios del s. XX se pensó que Troya era una ciudad mitológica y que por lo tanto había existido sólo en la mente del gran escritor de la antigüedad Homero; no obstante un arqueólogo alemán (Schliemann) a mediados del S. XX logró rescatar del las ruinas lo que fue la ciudad de Troya, y fue entonces cuando la comunidad científica empezó a cuestionarse el relato de la Guerra de Troya como cierto.

Aquiles



Aquiles fue el más importante de los héroes griegos de la guerra de Troya: joven ardoroso, fuerte, su carácter es esencialmente belicoso. Aquiles personifica el ímpetu y la audacia espontánea.

Era hijo del rey Peleo y la diosa Tetis, la joven. Pero, como su padre, Aquiles es mortal. Dos leyendas relatan la causa de esa mortalidad: en la primera, Tetis trata de inmunizar a su hijo sumergiéndolo en el río Estigia; consigue hacerlo invulnerable en todo su cuerpo, exceptuando el talón por donde lo sujetaba. La segunda versión cuenta que Tetis, a escondidas, exponía a su hijo al fuego y luego le curaba las heridas con ambrosía. Fue interrumpida en estos quehaceres por Peleo, que arrancó con violencia al niño de sus manos y éste quedó con un talón carbonizado. Tetis, enfurecida, abandonó a ambos. Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí que se nombrara a Aquiles como ‘el de los pies ligeros’.

Alejandro Magno: su legado

En el mes de junio del año 323 a.C., debilitado por sus heridas, la fiebre y, tal vez, un exceso de alcohol, Alejandro Magno murió a la temprana edad de treinta y dos años.

Alejandro es uno de los grandes personajes más enigmáticos de la historia. Los historiadores, aun basándose en las mismas fuentes brindan distintas descripciones de él. Algunos lo pintan como un visionario idealista, y otros, como un ser maquiavélico y despiadado.




¿Como se concebía a sí mismo Alejandro Magno?
Se sabe que buscaba imitar a Aquiles, el héroe del poema la Ilíada de Homero. Bajo su almohada Alejandro tenía una copia de la Ilíada y una daga. También afirmaba ser descendiente de Hércules, el héroe griego al cual llegó a adorarse como un dios. Sin lugar a dudas, Alejandro aspiraba a recibir honores divinos; como faraón de Egipto se convirtió en un dios viviente, de acuerdo con la tradición egipcia e, incluso, en determinado momento, expidió instrucciones a las ciudades griegas para que lo declararan Dios.
 

Alejandría



El Imperio Macedonio
 Alejandría fue el nombre de varias ciudades que recibieron esta denominación por haber sido fundadas por Alejandro Magno o en su honor.

* Alejandría de Egipto. Fue fundada por Alejandro Magno en el año 332 aC, en una fertil región, con una estratégica situación portuaria, convirtiéndose pocos años después en el centro cultural del mundo antiguo.

* Alejandría de Aracosia, actual Kandahar, en Afganistán. La ciudad de Kandahar tiene sus orígenes en el siglo IV aC, cuando Alejandro Magno renombra la antigua ciudad de Kapisa (capital de la región de Aracosia) como Alejandría de Aracosia. El nombre actual parece una evolución del nombre que le diera Alejandro (Alexandria > Iskanderiya > Kandahar).

* Alejandría de Carmania, actual Kermán o Kirman, es la capital de la provincia de Kermán de Irán.

* Alejandría de Gedrosia

* Alejandría Bucéfala, en Pakistán, es la actual Jelapur. Alejandría Bucéfala fue una de las ciudades fundadas por Alejandro Magno. La ciudad recibió su nombre en honor al caballo favorito de éste, Bucéfalo.

* Alejandría Nicea, en Pakistán. Alejandro la fundó en 326 aC, conmemorando la victoria sobre Poros en la batalla del Hydaspes. La ciudad sobrevivió durante al menos 100 años.

* Alejandría del Indo, en Pakistán

* Alejandría Latmos, en Caria, Anatolia, también llamada Alinda. La ciudad fue miembro de la Confederación de Delos durante algún tiempo. Alejandro Magno llegó en 334 aC. Poco tiempo después, la ciudad fue rebautizada como Alejandría de Latmos, aunque antes del 81 aC recuperó su nombre anterior, ya bajo los romanos.

* Alejandría de Margiana, actual Merv, en Turkmenistán. Fundada por Alejandro Magno en 328 aC, fue destruida por los nómadas y reconstruida por Antíoco I Sóter, rey de Siria, poco después del año 293 aC, recibiendo entonces el nombre de Antioquía de Margiana.

* Alejandría del Cáucaso o Alejandría Paropamisos, después llamada Bagram, en Afganistán. La ciudad fue destruida por Ciro, restaurada por Dario, y posteriormente fortificada y reconstruida por Alejandro Magno, siendo llamada Alejandría del Cáucaso. Begram se volvió uno de las ciudades más importantes del Reino griego de Bactria.

* Alejandría de Partia o Alejandrópolis, en Irán

* Alejandría de Persis

* Alejandría Protasia, en la Drangiana, en Irán

* Alejandría de Cilicia, (Alejandreta, actual Iskanderun en Turquía). İskenderun conserva el nombre de la antigua Alexandria ad Issum, fundada por Alejandro Magno en 333 adC, aunque posiblemente no esté localizada en el mismo sitio.

* Alejandría de Oxiana (Alejandría del Oxo, Alejandría de Sogdiana o Alejandría de Bactriana), en Afganistán. Supuestamente fundada por Alejandro Magno a orillas del río Oxo (Amu Daria), en su confluencia con el Kokcha, y en el umbral del Subcontinente Indio. Fue uno de los focos del helenismo en Oriente durante casi dos siglos hasta su aniquilación por invasores nómadas hacia 145 aC.

* Alejandría de Susiana. Fundada por Alejandro Magno en el 324 aC, con el nombre de Alexandria ad Tigrim. Estaba emplazada cerca del Golfo Pérsico y de la desembocadura del río Tigris. Tras su destrucción por una riada, fue reconstruida por Antíoco V Eupátor en los años 164-162 aC, que la rebautizó con el nombre de Antioquía.

* Alejandría de Tróade o Alejandría Troas (Antigonia de Tróade), en Turquía. fue una antigua ciudad griega, portuaria, situada en la costa de la Tróade, en el noroeste de Asia Menor, que corresponde a la moderna Eski Istanbul. Estaba en la actual provincia de Çanakkale, en Turquía, enfrente de la isla de Bozcaada (antigua Ténedos). Fue fundada en el lugar de la antigua aldea de Sigeo y dotada de un puerto artificial, en 310 aC por el diádoco Antígono I Monoftalmos. Primero fue llamada Antigoneia, y reagrupaba el territorio de otras nueve aldeas o ciudades. Cuando Lisímaco, otro diádoco reemplazó a Antígono, dio a Antigoneia su nombre definitivo de Alejandría de Tróade, en honor de Alejandro Magno.

* Alejandría Escate (Alejandría de Escitia, Alejandría Extrema, Alejandría Última o Alexandreschata) es la actual Khodjent, en Tayikistán. Es una localidad cercana a la frontera con Uzbekistán y Kirguistán, fundada por Alejandro Magno en agosto del 329 aC.


* Alejandría de Aria, actual Herat, en Afganistán. A fines del 330 aC Alejandro Magno, capturó la capital de Aria que la llamó Artacoana (o Artacena «la pura»). La ciudad fue reconstruida y fue erigida la ciudadela de Alejandría. En realidad la fundación se ciñió a la parte baja de la ciudad.


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Alejandro Magno y el Imperio Macedonio

Las herejías

El término "herejía" viene del griego heresis (elección) que en la Sagrada Escritura aparece con el sentido de grupo o facción, o también de división. En este sentido adquirió ya un carácter negativo y condenatorio en los primeros tiempos de la Iglesia. El Código de Derecho Canónico, que norma la vida de la comunidad católica, señala que «se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma».

La herejía, por tanto, es la oposición voluntaria a la autoridad de Dios depositada en Pedro, los Apóstoles y sus sucesores y lleva a la excomunión inmediata o latae sententiae, es decir, a la separación de los sacramentos de la Iglesia.

No hay que confundir la herejía con la apostasía que es «el rechazo total de la fe cristiana», o con el cisma que es «el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos».

En la historia, ya desde el tiempo de los Apóstoles aparecieron las herejías como heridas a la unidad de la Iglesia, polarizando elementos de la doctrina cristiana y negando otros o sosteniendo visiones que pretendían unir sincréticamente la doctrina cristiana con otras religiones.

La Cruzada conta la herejía de los Cátaros

La cruzada albigense (denominación derivada de Albi, ciudad situada en el suroeste de Francia), también conocida como cruzada cátara o cruzada contra los cátaros, fue un conflicto armado que tuvo lugar entre los años 1209 y 1244, por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la Dinastía de los Capetos (reyes de Francia en la época), con el fin de reducir por la fuerza el catarismo, un movimiento religioso calificado como herejía por la Iglesia Católica Romana y asentado desde el siglo XII los territorios feudales del Languedoc; favoreciendo la expansión hacia el sur de las posesiones de la monarquía capetana y sus vasallos.

El catarismo es frecuentemente clasificado como una religión de carácter gnóstico y maniqueísta, especialmente inspirada en el movimiento de los bogomilos que surgieron en el siglo X en los Balcanes y con influencias litúrgicas del cristianismo primitivo. Tuvo un fuerte auge durante los siglos XII y XIII en Europa Occidental donde llegaron a ser conocidos también como albigenses, en alusión a la ciudad de Albi donde residía algunas de de las mayores comunidades cátaras, junto con otras establecidas en el norte de Italia, en el reino de Aragón y condado de Barcelona, aunque su enclave principal se encontraba en la región del Languedoc, en el sur de la actual Francia. Se implantó principalmente en los burgos, poblaciones complejas en las que coexistían los Señores, caballeros, burgueses y gente del pueblo; pueblos y ciudades con talleres, artesanos y comercio

Las polis (Ciudades) griegas


Las Polis (Ciudades) Griegas
 Polis era la denominación dada a las ciudades estado de la antigua Grecia, surgidas desde alrededor del año 1.000 aC. hasta la dominación romana. Polis se denominaba a la ciudad y al territorio que ella reclamaba para sí. Tenían un gran nivel de autocracia, lo que les garantizaba libertad, autonomía política y económica. No existía oposición entre lo urbano y lo rural, ni existían relaciones de dependencia; muchos residentes urbanos vivían de las rentas del campo, al igual que la gran mayoría de los aristócratas.

El centro político-administrativo-social de la polis era la Acrópolis, donde se encontraba el templo, la gerusía (consejo de gobierno), el ágora y los edificos civiles. El ágora era la plaza pública y mercado permanente. Rodeaba a la ciudad un anillo rural, en donde se cultivaba lo necesario para la supervivencia de la polis.
Las polis griegas eran ciudades estado totalmente independientes. Tras la desaparición de la civilización micénica los griegos formaron pequeñas comunidades, que evolucionaron en el siglo VIII aC, y se convirtieron en ciudades. Estas ciudades se conocieron con el nombre de "ciudades estado" o polis. A diferencia de las ciudades de los grandes imperios (Mesopotamia, Egipto, Persia), que estaban organizadas alrededor del palacio real y del templo, el centro de la polis lo constituía el ágora, un espacio abierto donde los ciudadanos acudían para comerciar y para intercambiar ideas. En el ágora tiene lugar la vida política de la polis, y en ella surge también la filosofía griega.


El Imperio Seléucida

Seleuco I Nikátor
Después de la muerte de Alejandro Magno, sus generales se repartieron el imperio, siendo protagonistas durante veinte años de grandes luchas y peleas por obtener el poder. Fueron los llamados diádocos, o sucesores o herederos.

Después de estos antiguos generales gobernaron los llamados epígonos, (los nacidos después o sucesores). La lucha entre ellos para obtener el poder y la hegemonía duró casi cincuenta años, hasta el 281 aC en que murió el último de los diádocos, Seleuco I Nikátor.

El vasto imperio de Alejandro Magno quedó dividido a su muerte de la siguiente manera:

* Asia para Antígono Monoftalmos. Era el que tenía más poder y más extensión de tierras.
* Egipto para Ptolomeo, cuya dinastía fue la más estable de todas, (dinastía Ptolemaica).
* Tracia y Asia Menor para Lisímaco.
* Babilonia y Siria para Seleuco (dinastía Seleúcida). Se entendía por Siria a una enorme extensión de tierras que llegaban hasta las fronteras con la India.
* Grecia, y Macedonia para Casandro, (dinastía Antigónida).



El reparto del Imperio de Alejandro Magno


Leónidas y la Batalla de las Termópilas


 La Batalla de las Termópilas (Puertas Calientes) fue un importante escenario del conflicto entre las polis griegas, con Esparta y Atenas a la cabeza, contra el Imperio Persa en el 480 aC.

Jerjes I, emperador persa, se propuso conquistar Grecia. Atenas quería detener la invasión como fuese y consiguió convencer a Leónidas I, Rey de Esparta, para que participase.
 
Leónidas, el 17º rey agíada de Esparta, fue uno de los hijos del rey Anaxandridas II. Sucedió en el trono, probablemente en 489 o 488 adC, a su hermanastro Cleómenes I y se casó con Gorgo, la hija de éste. Al tener dos hermanos mayores, Cleómenes y Dorieo, no se esperaba que pudiera llegar a reinar, pero Cleómenes falleció sin descendencia masculina y Dorieo murió, probablemente poco antes que Cleómenes, en Sicilia luchando contra los cartagineses.

La batalla más importante se celebró en un lugar llamado valle de las Termópilas. Allí esperó a los persas un ejército compuesto por 300 hoplitas espartanos (a los que hay que sumar otros 600 ilotas, pues cada espartano llevaba 2 siervos a su servicio), 500 de Tegea, otros 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1.000 hoplitas del resto de Arcadia, 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespios y 400 tebanos, además de 1.000 focenses y locros.

 

Babilonia

El Imperio Babilónico
Babilonia fue la capital del estado de Babilonia en la baja Mesopotamia. Actualmente sus ruinas se encuentran en la provincia iraquí de Babil, 110 km al sur de Bagdad.

El nombre proviene del griego Babel, el cual deriva del nombre semita de la ciudad Babilim, que quiere decir La Puerta de Dios. La palabra semita es una traducción del sumerio Kà-dingir-ra.

Fue fundada por los amorreos y luego conquistada por los asirios y más tarde sede del nuevo imperio de Babilonia. La primera mención de Babilonia se encuentra en una tablilla cuneiforme, fechada en el siglo XXIV aC, del reino de Sargón de Acad, quien la hizo capital de un oscuro y perdido distrito de su imperio. Durante algún tiempo fue sólo una ciudad provincial más, hasta que se convirtió en la capital del imperio de Hammurabi (siglo XVIII aC). Desde entonces en adelante adquirió gran relevancia como la verdadera metrópoli de todo el sur de Mesopotamia, así como Nínive lo sería por un tiempo de Asiria.

El Imperio Persa

Los arios, al establecerse en Irán, dieron origen a dos grupos principales, los medos y los persas, vasallos de Asiria. Los medos se liberaron en 624-612 aC de los asirios y reforzaron su predominio sobre los persas, que sin embargo alrededor del 550 aC los derrotaron, asegurándose una posición en el imperio. En su origen los persas y medos eran pueblos nómadas del Golfo Pérsico, en las fronteras del Imperio Asirio.


Tumba de Ciro el Grande
 Bajo el reinado de Ciro II tomaron Babilonia. Posteriormente, y también bajo Ciro el Grande, derrotaron al rey Creso de Lidia en la batalla del río Halys y anexionaron Canaán (Palestina), poniendo fin al Reino de Judá. Su sucesor, Cambises II, trasladó la capital a Babilonia y anexionó Egipto tras ganar la batalla de Pelusio, siendo nombrado Faraón.


El Imperio Persa, año 490 aC
El siguiente rey persa, Darío I el Grande, llegó al poder tras una serie de intrigas que incluyeron el asesinato del legítimo heredero, Esmerdis. Atravesó los Dardanelos y conquistó Tracia, llevando a cabo una fallida campaña contra los escitas de la ribera norte del Mar Negro. Bajo su reinado las ciudades griegas de Chipre y Asia Menor se rebelaron. La revuelta fue pronto detenida gracias a la ayuda de la flota persa. La campaña de represalia que éste condujo contra la Hélade inició las Guerras Médicas.


Siglo XIII: Los tres Imperios Romanos

Hacia el siglo XIII existían al mismo tiempo en tres Imperios que reclamaban ser Imperios Romanos: El Imperio Latino, el Imperio Bizantino y el Sacro Imperio Romano Germánico.
 

Estandarte del Imperio Latino

En 1204, los caballeros de la Cuarta Cruzada establecieron un estado cruzado conocido como Imperio Latino o Rumania, con base en Constantinopla, tras saquear la ciudad. Se proclamaban como los sucesores cristianos del Imperio Bizantino. El nombre latino del emperador era Imperator Romaniae, o Emperador de Rumania. El nombre no tiene nada que ver con el estado actual; es la forma latina del título de Emperador Bizantino, a quien el emperador latino esperaba reemplazar.




La Diáspora



 El primer exilio o diáspora judía ocurrió en el año 606 adC, cuando los babilonios conquistaron el Reino de Judá, derrumbaron el primer Templo y trasladaron a los líderes judíos a Babilonia. Setenta años más tarde, el rey persa Ciro II el Grande permite a los judíos retornar a la Tierra de Israel tras haber conquistado a los babilonios. Sin embargo, algunos se quedaron y la comunidad judía de Bagdag siguió existiendo hasta el siglo XX y la emigración de la misma al Estado de Israel.

El segundo exilio se produjo luego del año 70 dC cuando el general romano Tito, futuro emperador, derrotó a la revuelta judía, derrumbó el segundo Templo. Un mayor número de judíos fue expulsado luego de que fuera aplastada la rebelión de Bar Kojba en el año 135 dC. Desde Italia, los judíos emigraron a Francia y Alemania, y desde allí a Inglaterra, Escandinavia y Europa oriental, llegando a ser conocidos como askenazis. Bajo el dominio del Islam, los judíos de África del norte se trasladaron hacia el oeste, llegando a la península Ibérica. Después de la expulsión de los judíos de España por los Reyes Católicos en el siglo XV, estos judíos, conocidos como sefardíes, se restablecieron en los Países Bajos, los Balcanes, Turquía, Palestina y en el continente americano. Durante los siglos XIX y XX, muchos judíos de Europa central y oriental, se fueron a América y, después de la II Guerra Mundial, grupos de judíos de distintos lugares emigraron a Israel.

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El Libro de los Salmos


El Libro de los Salmos forma parte del Antiguo Testamento de la Biblia. También se le conoce como Alabanzas o Salterio.

Tal y como están numerados actualmente los salmos, el libro comprende 150 composiciones poéticas con un gran contenido religioso. Estas composiciones responden a los más diversos géneros y son la expresión del ruego del alma hebrea a Dios ante un variado número de circunstancias. Así, existen salmos públicos y privados, de alegría y tristeza, para eventos triunfales o graves derrotas, súplicas, lamentos, reflexiones psicológicas, canciones de agradecimiento y numerosas alabanzas. Los Salmos recorren todo el espectro de posibles expresiones religiosas, desde el individuo privado hasta el templo y la comunidad entera.
Como muchos de ellos son precisamente alabanzas, así se lo llama en hebreo, Tehilim.

En la versión griega de los LXX el libro se denomina "Salterio", que es el nombre del instrumento de cuerdas con que los oficiantes judíos acompañaban los cánticos de alabanza a Yahvé. Por extensión, más tarde el término se aplicó a la colección de himnos y finalmente al libro que la contuvo.

El libro completo es atribuido tradicionalmente al rey David. Sin embargo, no todos los salmos contienen la frase "de David". Los que sí lo afirman deben haber sido escritos por un mismo autor, ya que coinciden en el estilo literario y en el uso de un mismo vocabulario.

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David

David

David
En la Biblia, el nombre de David sólo lo ostenta el segundo rey de Israel. Era el más joven de los ocho hijos de Isaí, o Jesé, un pequeño propietario de la tribu de Judá que habitaba en Belén, donde nació David. Según la cronología usual, David nació en 1085 y reinó de 1055 a 1015 a.C.

Aparece primero en la historia sagrada como un joven pastor que cuidaba los rebaños de su padre en los campos cercanos a Belén, "rubio, de bellos ojos y hermosa presencia”.

Samuel, el profeta y último de los jueces, fue enviado a ungirlo en lugar de Saúl, a quien Dios había rechazado por su desobediencia; esta unción lo marcó como sucesor al trono después de la muerte de Saúl.


Mientras sus tres hermanos mayores estaban en el campo, luchando bajo Saúl contra los Filisteos, David fue enviado al campamento con algunos comestibles y regalos; allí oyó las palabras con las que el gigante, Goliat de Gat, desafiaba a todo Israel a un combate singularizar y él se ofreció para matar al filisteo con la ayuda de Dios. Su victoria sobre Goliat provocó la derrota del enemigo.

El Reino de Israel



Las 12 Tribus de Israel
  Tras salir de Egipto, casi tres millones de israelitas vagaron por el desierto durante una generación, para invadir luego la tierra de Canaán destruyendo ciudades cananeas, como Ai, Jericó y Hazor bajo las órdenes de Josué.

En sus ataques iniciales bajo Josué los hebreos ocuparon la mayoría de Canaán, que repartieron según las líneas familiares tradicionales derivadas de los hijos de Jacob y de José (las tribus de Israel). No había ningún gobierno formal, y el pueblo era guiado por los jueces.


En 1140 aC las tribus cananeas intentaron expulsar a las tribus israelitas del norte y centro del país. Según la Biblia, la defensa de los israelitas fue conducida por Barak y la profetisa Débora, derrotando a los cananeos. En 1020 aC el pueblo de Israel, dirigido por Samuel, derrota a los filisteos al norte de Jerusalén. Israel pacta con los cananeos para mantener el control sobre aquellos.