La Guerra del Peloponeso



Atenas, año 450 aC
 La Guerra del Peloponeso fue un conflicto militar de la Antigua Grecia que enfrentó a la Liga de Delos (conducida por Atenas) con la Liga del Peloponeso (conducida por Esparta).

Los principales factores que explican su origen son: el notorio contraste entre las formas de organización política (democracia versus aristocracia); el prestigio y poder logrado por Atenas al alzarse como la polis más relevante tras las Guerras Médicas, lo que se manifestó su monopolio sobre el comercio marítimo; y los abusos cometidos por Atenas en la Liga de Delos.

Este conflicto, en el que los griegos resurgieron sus antiguas rivalidades locales, se extendió entre los años 431 y 404 a.C.
El marcado liderazgo ejercido por Atenas en la Liga de Delos durante el siglo V a.C., no fue aceptado por todas las polis griegas y sólo el miedo a un ataque persa mantenía la cohesión en ella. La principal queja de los súbditos de Atenas, era la perdida de sus independencias, puesto que todas las decisiones eran tomadas de acuerdo al interés de Atenas.



La polis de Corinto fue la que más fuertemente se mostró contraria al dominio ateniense, y solicitó una reunión de la Liga del Peloponeso para tratar un posible ataque a Atenas. En esta asamblea, lideradas por Esparta, las ciudades de Tebas, Pylos, Elis, Megara, Egina y Corinto decidieron declarar la guerra a Atenas.



Grecia, año 431 aC
  Tradicionalmente, los historiadores han dividido la guerra en tres fases. Durante la primera, llamada la Guerra Arquidámica, Esparta lanzó repetidas invasiones sobre el Ática, mientras que Atenas aprovechaba su supremacía naval para atacar las costas del Peloponeso y trataba de sofocar cualquier signo de malestar dentro de su imperio. Este período de la guerra concluyó en 421 a. C., con la firma de la Paz de Nicias.

Sin embargo, al poco tiempo el tratado fue socavado por nuevos combates en el Peloponeso. En 415 a. C., Atenas envió una inmensa fuerza expedicionaria para atacar Siracusa, en Sicilia. La expedición ateniense, que se prolongó del 415 al 413 a. C., terminó en desastre, con la destrucción de gran parte del ejército y la reducción a la esclavitud de miles de soldados atenienses y aliados.

Esto precipitó la fase final de la guerra, que suele ser llamada la Guerra de Decelia. En esta etapa, Esparta, con la nueva ayuda de Persia, apoyó rebeliones en estados bajo el dominio de Atenas en el Mar Egeo y Jonia, debilitando a la Liga de Delos y, eventualmente, privando a Atenas de su supremacía marítima. La destrucción de la flota ateniense en Egospótamos puso fin a la guerra y Atenas se rindió al año siguiente.

La guerra del Peloponeso cambió el mapa de la Antigua Grecia. A nivel internacional, Atenas, la principal ciudad antes de la guerra, fue reducida prácticamente a un estado de sometimiento, mientras Esparta se establecía como el mayor poder de Grecia. El costo económico de la guerra se sintió en toda Grecia; un estado de pobreza se extendió por el Peloponeso, mientras que Atenas se encontró a sí misma completamente devastada y jamás pudo recuperar su antigua prosperidad. La guerra también acarreó cambios más sutiles dentro de la sociedad griega; el conflicto entre la democracia ateniense y la oligarquía espartana, cada una de las cuales apoyaba a facciones políticas amigas dentro de otros estados, transformó a las guerras civiles en algo común en el mundo griego.
Las guerras griegas, que originariamente eran una forma de conflicto limitado y formal, se convirtieron en luchas sin cuartel entre ciudades estado que incluían atrocidades a gran escala.

Con el término de la Guerra del Peloponeso, llega a su fin la época clásica de los griegos, en particular la brillante Atenas que había levantado Pericles.
El debilitamiento general que sufrió el pueblo griego dio lugar a la aparición de nuevos actores en el escenario político: desde el norte de los Balcanes llega Filipo II, personaje que lograría unir bajo su autoridad a toda la nación griega, dando forma así al denominado Imperio Macedónico, principal bastión de la cultura helenística.


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