Alejo I Comneno

Alejo I Comneno
Alejo I Comneno nació en Constantinopla en 1182 y murió en Trebisonda el 1 de febrero de 1222. Fue emperador de  Trebisonda de 1204 a 1222. Nieto del emperador Andrónico I e hijo del sebastocrátor Manuel Comneno. Aprovechando la conquista de Constantinopla por los latinos se proclamó emperador de Trebisonda y de algunas ciudades del mar Negro mientras que su hermano David tomaba el título de señor de Heraclea, Ponto y Paflagonia. Su intento de recomponer el Imperio bizantino sólo conllevó la toma de Crimea.


Arcadio

Flavio Arcadio
Flavius Arcadius, en español Arcadio, nació en 377 o 378 en Hispania. Fue Emperador del Imperio Romano de Oriente ó Imperio Bizantino desde 395 hasta su muerte en 408.

Nació en Hispania durante el exilio temporal de su padre justo antes de subir al trono; era el mayor hijo de Teodosio I y de Aelia Flacila, y hermano de Honorio, que sería Emperador de Occidente, y de Aelia Pulcheria, fallecida junto con su madre al poco de nacer, en 385. Su padre lo declaró Co-Emperador de Oriente en enero de 383. Su hermano menor también fue declarado Augusto, pero de Occidente, en 393. Arcadio comenzó a reinar solo sobre la mitad oriental del Imperio cuando su padre falleció en 395 en Milán, a donde había acudido para sofocar una rebelión.



Otón I


Otón I el Grande
Otón I de Alemania, también conocido como Otón el Grande, nació en Wallhausen el 23 de noviembre de 912 y murió en Memleben el 7 de mayo de 973. Fue rey de Germania (936–973) y emperador del Sacro ImperioRomano Germánico (962–973). Hijo de Enrique I el Pajarero o el Cazador, duque de Sajonia y rey de Germania, en 929 ya fue asociado al trono por su padre para facilitar así la sucesión.

Tras la muerte de Enrique I, fue ungido y coronado en Aquisgrán en 936 con el título carolingio de Rex et sacerdos ('Rey y sacerdote'). Tuvo la vocación de restaurar el imperio de Carlomagno (ImperioCarolingio) y es el primer representante del Sacro Imperio Romano Germánico. Con la eficaz ayuda de la alta jerarquía eclesiástica, en manos de sus amigos y familiares, y de los duques de Franconia, Suabia, Lorena y Baviera, Otón logró consolidar rápidamente su posición.

Mehmet VI


Mehmet VI,
último sultán otomano

Mehmet VI fue el último sultán del Imperio Otomano, de la dinastía de Osman, reinando de 1918 a 1922. Hermano de Mehmet V Resad, Mehmet VI subió al trono debido al suicidio de su sobrino Yusuf Izzetin, el heredero al trono. Fue coronado el 4 de julio de 1918, como el trigésimo sexto padishah.
 
Permitió la creación de los poderes de un congreso nacionalista turco, dando plenos poderes a los Jóvenes Turcos, que le presionaron a entrar en la I Guerra Mundial a favor de los imperios centrales, consiguiendo su primera victoria contra el ejército inglés en la batalla de la península de Galípoli, y perdiendo Mesopotamia y Siria tras la batalla de Kut-el-Amarna.

Osmán I



Osmán I nació en 1258 en Sögüt,. Fue el líder de los Osmanlíes u Otomanos, la dinastía que estableció y gobernó el Imperio Otomano. Murió en 1326, en Bursa.

Su padre, Ertoğrül, llevó a su tribu (Kayi) del Asia Central hasta Anatolia, huyendo de la persecución de los mongoles. Con el auspicio de los selyúcidas de Rüm fundó un pueblo conocido como Söğüt, en el área noroccidental de la antigua Frigia. El lugar resultó ser muy favorable, pues en Occidente, el poderoso Imperio Bizantino experimentaba graves problemas políticos, mientras que las fuerzas musulmanas en Oriente se fragmentaban ante la agresión de los mongoles: en 1258 Bagdad fue saqueada por Hulagu, primer rey mongol de Irán.

Constantino XI Paleólogo


Constantino XI Paleólogo

Constantino XI Paleólogo nació en Constantinopla el 8 de febrero de 1404. Fue el último emperador bizantino, entre 1449 y 1453. Murió el 29 de mayo de 1453 en la defensa final de Constantinopla contra los turcos otomanos.

Constantino fue el cuarto hijo del emperador Manuel II y su esposa serbia, Helena, de la dinastía de Dragases en Macedonia. Pasó su temprana carrera con sus hermanos Teodoro y Tomás gobernando el Despotado bizantino de Morea (Peloponeso) y completando su recuperación de los territorios que permanecían en poder de los latinos desde la invasión de 1204 durante la Cuarta Cruzada.

El 31 de octubre de 1448 su hermano, el emperador Juan VIII, murió después de una larga enfermedad. A la espera de la llegada de Constantino, su madre Helena Dragases tuvo que tomar el control de Constantinopla para hacer frente a los intentos de usurpación del trono por su hijo Demetrio.

Balduino I de Constantinopla



Balbuino I de Constantinopla
Balduino I de Constantinopla, o Balduino IX conde de Flandes, o también Balduino VI conde de Henao, nació en Valenciennes, Francia, en 1171 y murió en Veliko Tarnovo, Bulgaria, en 1205. Fue el primer emperador del Imperio Latino.

Balduino I fue aliado de la casa real inglesa de los Plantagenet, y combatió del lado de Ricardo I contra Felipe II Augusto de Francia. Durante la Cuarta Cruzada, que fue promovida por el papa Inocencio III en 1198, Balduino participó en la instalación Alejo IV Ángelo como emperador bizantino en 1203. Después de que Alejo y su padre Isaac II fueran depuestos en febrero de 1204, los cruzados tomaron el poder, y Balduino, con el apoyo de Venecia, fue elegido gobernador del nuevo estado latino.

El Despotado de Epiro y el Reino de Tesalónica

El Despotado de Epiro (llamado también Despotado de Arta), surgió en la región de Epiro, actual Grecia, en 1204 tras la caída de Constantinopla en manos de los cruzados y la creación del Imperio Latino de Constantinopla. Existió entre 1205 y 1358.

El fundador del Despotado del Epiro había sido Miguel I Ángel. La familia de los Ángeles del Epiro estaba algo emparentada con los Comnenos y los Ducas. Por ello, el nombre de los déspotas del Epiro va a menudo acompañado del título dinástico Ángel Comneno Ducas, Al principio las posesiones del Despotado del Epiro se extendían desde Dyrrachium, al norte, hasta el golfo de Corinto, al sur, abarcando los territorios del Epiro y las antiguas Acarnania y Etolia. El nuevo Estado tenía su capital en Arta.

Godofredo de Bouillon

Godofredo de Bouillon
Godofredo de Bouillon fue Duque de la Baja Lorena y primer Rey de Jerusalén, hijo de Eustaquio II, Conde de Boloña, y de Ida, hija de Godofredo el Barbudo, duque de la Baja Lorena. Nació probablemente en Boulogne-sur-Mer en 1060 y murió en Jerusalén, el 18 de julio de 1100.

La historia de los primeros años ha sido distorsionada por la leyenda, según la cual mató con sus propias manos al anti-rey Rodolfo de Suabia en la batalla de Moelsen (1080) y fue el primero en entrar en Roma después de que hubiera sido sitiada por Enrique IV (1084). Lo que sí parece seguro es que fue elegido como sucesor de su tío Godofredo el Jorobado, duque de la Baja Lorena, asesinado en 1076. Pero Enrique IV tomó Lorena, dejando a Godofredo solamente el marquesado de Amberes. Como vasallo del Sacro Imperio Romano Germánico, Godofredo apoyó al ejército de Enrique IV en la Guerra de las Investiduras y siguió al emperador en su expedición a Italia contra Gregorio VII (1080-1084). Entretanto se vio obligado a regresar para defender sus posesiones que habían sido atacadas por el Conde de Namur y hacia 1089, Enrique IV le devolvió la herencia de Godofredo el Jorobado nombrándole Duque de la Baja Lorena.

Menelik I

Menelik I es, según el Kebra Nagast, el hijo de Salomón y la Reina de Saba.
Según el Antiguo Testamento, la anónima reina de la tierra de Saba acude a Israel habiendo oído de la gran sabiduría del rey Salomón, llevando regalos de especias, oro y piedras preciosas (1° Reyes 10:1-13,2º Crónicas 9:1-12). El episodio también aparece en el Corán, que tampoco menciona el nombre de la reina; según esta versión, la reina quedó tan impresionada por la sabiduría y las riquezas de Salomón que se convirtió al monoteísmo, entonando una alabanza al dios Yahvé; el rey entonces la recompensó con otorgarle "cualquier cosa que desease" con tal de que la reina volviese a su reino.

Los Concilios Ecuménicos

La Iglesia Católica ha tenido 21 Concilios Ecuménicos, sin contar el de los Apóstoles en Jerusalén.

1- Concilio de Nicea (año 325). Convocado por la autoridad del Papa San Silvestre y bajo la ejecutoria del mismo emperador Constantino. Este Concilio condenó la herejía de Arrio que negaba la divinidad de Jesucristo y su consustancialidad con el Padre.

2- Concilio Primero de Constantinopla (año 381). En tiempo del Papa San Dámaso, se ocupó de las herejías de los mecedonianos, eunomianos o anomeos. Se perfeccionó el símbolo niceno, que por esto lo llamamos el credo "niceno-constantinopolitano".

3- Concilio de Éfeso (año 431). Convocado por el Papa San Celestino I y presidido por el Patriarca Cirilo de Alejandría, ese Concilio condenó la herejía cristológica y mariológica de Nestorio y proclamó la maternidad divina de María, La Theotokos. El símbolo de Efeso precisa que las dos naturalezas, humana y divina de Cristo, están unidas sin confusión y por lo tanto María es verdaderamente “Madre de Dios”.

4- Concilio de Calcedonia (año 451). Bajo la autoridad del Papa San León I el Magno, este Concilio trató de las herejías de quienes negaban a Jesucristo las naturaleza divina o la humana o las confundían.

5- Concilio Segundo de Constantinopla (año 553). Convocado por la autoridad del Papa Virgilio, condenó la herejía de los "tres capítulos", confirmando la doctrina de los concilios anteriores sobre la Trinidad, la divinidad de Jesucristo y maternidad divina de María. Condenó el Monofisismo.

6- Concilio Tercero de Constantinopla (del año 680-681). Con el Papa San Agatón, condenó solemnemente la herejía de quienes admitían en Cristo una sola voluntad (monotelitas).

7- Concilio Segundo de Nicea (año 787) Este Concilio, convocado por la autoridad del Papa Adriano I, afrontó la doctrina de los iconoclastas y definió la legitimidad del culto a las imágenes sagradas.

8- Concilio Cuarto de Constantinopla (869-870). Convocado por el Papa Adriano II en el año 869 duró hasta el siguiente y tuvo como principal tema la condenación del patriarca Focio, autor del cisma oriental.

9-Concilio Primero de Letrán (del año 1123-1124). Convocado por el Papa Calixto II, fue muy accidentado por lo que duró hasta el siguiente año. Celebrado en el tiempo de la lucha de las investiduras, se ocupó de ellas, lo mismo que de la simonía, el celibato y el incesto.

10- Concilio Segundo de Letrán (año 1139). Este Concilio convocado por le Papa Inocencio II, afrontó el delicado asunto de los falsos pontífices, de la simonía, la usura, las falsas penitencias y los falsos sacramentos.

11- Concilio Tercero de Letrán (año 1179). Bajo el Sumo Pontífice Alejandro III, se ocupó nuevamente de condenar la simonía.

12- Concilio Cuarto de Letrán (año 1215). Bajo la autoridad del Papa Inocencio III, este Concilio condenó las herejías de los Albingenses, del Abad Joaquín de Fiori, los Valdenses,etc.

13- Concilio Primero de Lyon (año 1245). Este Concilio en realidad no abordó asuntos dogmáticos, sino problemas morales y disciplinares de la Iglesia.

14- Concilio Segundo de Lyon (año 1274) Convocado por el Papa Gregorio X, trató de unificar la Iglesia griega, separada de Roma desde el cisma oriental.

15- Concilio de Viena (1311-1312). Este Concilio, convocado por Clemente V, se ocupó de los errores de los beguardos y beguins, de Pedro Juan Olivi. Abolió la orden de los Templarios.

16- Concilio de Costanza (año 1417). Fue convocado por el Papa Martín V, sólo se clausuró cuatro años después. Condenó los errores de Wicleff, Juan Hus, etc. Se ocupó también de los asuntos provocados por el cisma de Occidente.

17- Concilio de Florencia (1431). Convocado por Eugenio IV, duró hasta 1445. Logró la unión de los armenios y jacobitas con la Iglesia de Roma.

18- Concilio Quinto de Letrán (año 1512). Convocado por León X, tuvo como tema central la reforma de la Iglesia.

19- Concilio de Trento (año 1545-1563). Este Concilio fue inicialmente convocado por Pablo III para tratar el problema de la escisión de la Iglesia por la reforma protestante. Se ocupó de innumerables temas doctrinales, morales, disciplinares, de acuerdo con la problemática presentada por el protestantismo. El Decreto sobre la justificación, el de los Sacramentos, el de la Eucaristía, el Canon de la Sagradas Escrituras, etc., son entre otros, los más sobresalientes, amén de infinidad de disposiciones disciplinares.

20- Concilio Vaticano Primero. Convocado por el Papa Pío IX en 1869, sesionó hasta Septiembre de 1870, cuando hubo de interrumpirse por la toma de Roma por las tropas de Garibaldi, el 20 de Septiembre. Este Concilio afrontó los temas fundamentales de la fe y constitución de la Iglesia. Como definiciones más famosas, se encuentran la potestad del Romano Pontífice y su infalibilidad cuando habla "ex cathedra".

21- Concilio Vaticano II (1962-1965). Convocado por Juan XXIII, quien lo anunció desde Enero de 1959, tuvo cuatro sesiones, la primera de las cuales presidió, en el otoño de 1962, el mismo Juan XXIII, quien falleció el 3 de Junio de 1963. Las otras tres etapas fueron convocadas y presididas por su sucesor, el Pontífice Pablo VI.

Las Iglesias Cristianas. 7- La Iglesia Católica Apostólica Romana

Luego de la reforma religiosa iniciada por Martín Lucero, durante casi 20 años, la Iglesia Católica había visto cómo gran parte de los católicos se peleaban entre ellos en Europa y sus obispos, dejaban de reconocer al Papa como Primus inter pares o como máxima autoridad de la Iglesia Católica, y se separaban de Roma incluso algunos cardenales.

En consecuencia, hubo muchos partidarios de Roma que requerían una reacción de su Iglesia Católica, que mejorase sus costumbres y corrigiera los errores que habían alimentado la Reforma Protestante. A esta reacción de la Iglesia Católica contra el protestantismo se le conoce generalmente con el nombre de Contrarreforma Católica.

La solución fue convocar a un Concilio donde se pudiesen discutir las posibles reformas. No se convocó este concilio sino hasta 1545, reunión que será conocida como Concilio de Trento. Las sesiones del Concilio de Trento duraron casi 17 años, ya que fueron interrumpidas muchas veces, varios Papas se sucedieron en Roma, y finalizó en 1562.

Las Iglesias Cristianas. 6- Las Iglesias Protestantes

Luego del Gran Cisma la porción occidental de la cristiandad se mantuvo obediente al Patriarca de Roma, bajo la denominación de Iglesia Católica Apostólica Romana.

Pero durante el siglo XVI, varios religiosos, pensadores y políticos intentaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia Católica en la Europa Occidental, especialmente con respecto a las pretensiones papales de dominio sobre toda la cristiandad.

Había una gran crisis en la Iglesia Católica debido a los numerosos problemas de corrupción eclesiástica y falta de piedad religiosa. A esto se sumó la venta de indulgencias para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma.

Las Iglesias Cristianas. 5- Las Iglesias Católicas Orientales

La división entre las Iglesias de oriente y occidente dio lugar a la existencia de comunidades de ritos orientales que se mantuvieron o entraron en plena comunión con la Iglesia de Roma, conservando su liturgia, aunque en algunos casos se han latinizado en algún grado. Son las llamadas Iglesias Católicas Orientales. Algunas nunca han estado en cisma con la Iglesia de Roma (como la Iglesia maronita y la ítalo-albanesa) y otras han surgido de divisiones de las Iglesias ortodoxas o de las antiguas Iglesias nacionales de oriente.

Regularmente constituyen minorías en países donde su contraparte ortodoxa predomina (como en Grecia, Serbia, Bulgaria, Rusia y Armenia), otras son minorías junto con sus contrapartes ortodoxas en países donde predomina otra religión (melquitas en Siria, caldeos en Irak, etc.) y otras no tienen contraparte en cisma con Roma (maronitas e ítalo-albaneses), también debido a la migración muchos católicos orientales viven hoy en países occidentales (Australia, Canadá, Estados Unidos, Argentina, Francia, etc.).

Las Iglesias Cristianas. 4- La Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa

La Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa es la tercera de las tres grandes iglesias o comunidades cristianas, después de la Iglesia Católica Apostólica Romana y el conjunto de Iglesias Protestantes, y cuenta con más de 225 millones de fieles en todo el mundo. Se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo (esto lleva a ciertas tensiones con iglesias orientales unidas a Roma). Su doctrina teológica se estableció en una serie de concilios, de los cuales los más importantes son los primeros Siete Concilios, llamados "ecuménicos", que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Luego de la separación en el llamado "Cisma de Oriente y Occidente", el 16 de julio de 1054, el cristianismo ortodoxo se difundió por Europa oriental gracias al prestigio del Imperio Bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros.

La Iglesia Ortodoxa está en realidad constituida por 15 iglesias autocéfalas, que sólo reconocen el poder de su propia autoridad jerárquica. Al igual que la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa posee la autoridad de canonizar o beatificar. Cuando alguna de las iglesias ortodoxas autocéfalas engruesa su santoral, ella obligatoriamente avisa sobre eso a todas las demás iglesias hermanadas.

Las Iglesias Cristianas. 3- El Gran Cisma de Oriente y Occidente

La unidad de los cinco grandes patriarcados (Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén) se mantuvo durante el primer milenio de la Iglesia. Estas cinco Iglesias, de orígenes apostólicos, tomaron parte en los siete primeros concilios ecuménicos. A pesar de los conflictos y rivalidades entre ellas, consiguieron guardar relaciones a nivel de igualdad de primacía aunque reconociendo a la Iglesia de Roma un puesto de honor.

Sin embargo, como resultado de un largo período de relaciones difíciles entre las dos partes más importantes de la Iglesia universal, se produjo el Gran Cisma de Oriente y Occidente. Las causas primarias del cisma fueron sin duda las tensiones producidas por las pretensiones de suprema autoridad (el título de "ecuménico") del Papa de Roma y las exigencias de autoridad del Patriarca de Constantinopla. Efectivamente, el Obispo de Roma reclamaba autoridad sobre toda la cristiandad, incluyendo a los cuatro Patriarcas más importantes de Oriente; los Patriarcas, por su lado, alegaban, según su entendimiento e interpretación de la Sagrada Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, que el Obispo de Roma solo podía pretender ser un "primero entre sus iguales" o "Primus inter pares". Por su parte, los Papas, según su interpretación de la Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, declaraban que "es necesario que cualquier Iglesia esté en armonía con la Iglesia (de Roma), por considerarla depositaria primigenia de la Tradición apostólica" (San Irineo de Lyon, s. II d. C.). También tuvieron influencia en el Gran Cisma las variaciones de las prácticas litúrgicas (calendarios y santorales distintos) y disputas sobre las jurisdicciones episcopales y patriarcales.

Las Iglesias Cristianas. 2- Las Antiguas Iglesias Orientales

Enmarcado dentro de las disputas cristológicas que sacudieron al cristianismo en los siglos III, IV y V, el nestorianismo fue propuesto por el monje Nestorio, oriundo de Alejandría, una vez entronizado como obispo de Constantinopla. Nestorio sostenía una doctrina difisista, que considera a Cristo radicalmente separado en dos personas, una humana y una divina, completas ambas de modo tal que conforman dos entes independientes, dos personas unidas en Cristo, que es Dios y hombre al mismo tiempo, pero formado de dos personas (prosopōn) distintas. Esto le llevó a enfrentarse con Cirilo de Alejandría, obispo de dicha ciudad, que defendía la tesis de la unicidad entre la persona humana y la divina de Cristo.

Tanto los nestorianos como los partidarios de Cirilo fueron llamados al concilio de Éfeso, en el año 431. La disputa se centró fundamentalmente en torno al título con el cual debía tratarse a María, si sólo Christotokos (madre de Cristo, es decir, de Jesús humano y mortal) como defendían los nestorianos, o además el de Theotokos (madre de Dios, o sea, también del Logos divino), como defendían los partidarios de Cirilo. Finalmente se adoptó como verdad de doctrina la propuesta por Cirilo, y se le concedió a María el título de Madre de Dios, y los nestorianos, o difisitas, fueron condenados como herejes.