Alejandro Magno: su legado

En el mes de junio del año 323 a.C., debilitado por sus heridas, la fiebre y, tal vez, un exceso de alcohol, Alejandro Magno murió a la temprana edad de treinta y dos años.

Alejandro es uno de los grandes personajes más enigmáticos de la historia. Los historiadores, aun basándose en las mismas fuentes brindan distintas descripciones de él. Algunos lo pintan como un visionario idealista, y otros, como un ser maquiavélico y despiadado.




¿Como se concebía a sí mismo Alejandro Magno?
Se sabe que buscaba imitar a Aquiles, el héroe del poema la Ilíada de Homero. Bajo su almohada Alejandro tenía una copia de la Ilíada y una daga. También afirmaba ser descendiente de Hércules, el héroe griego al cual llegó a adorarse como un dios. Sin lugar a dudas, Alejandro aspiraba a recibir honores divinos; como faraón de Egipto se convirtió en un dios viviente, de acuerdo con la tradición egipcia e, incluso, en determinado momento, expidió instrucciones a las ciudades griegas para que lo declararan Dios.
 

 

Algunos historiadores han argumentado que Alejandro creía en un ideal de humanidad universal. Como evidencia, citan el hecho de que alentaba a sus soldados a contraer matrimonio con las mujeres nativas, y en Susa, en el año 324 a.C., celebró en masa unas nupcias de diez mil de sus soldados con nativas. Alejandro mismo se casó con mujeres orientales (Estateira hija de Darío, y Roxana, hija de un barón bactriano).

¿Estaba Alejandro actuando en aras de un elevado ideal o, simplemente, buscaba una manera pragmática de unificar sus dominios recién obtenidos?
Al inicio de sus conquistas, asumió actitudes de gobernante persa. Se autonombró Gran Rey y exigió a sus súbditos que se inclinaran ante él, al estilo persa. Vistió vestimentas persas, utilizó a persas como administradores adiestró a jóvenes nativos en los métodos militares macedonios los sus compatriotas macedonios objetaron estas trazas de despotismo, así como el trato igualitario que daba a los persas. Algunos llegaron al extremo de intentar asesinarlo. Sin embargo, Alejandro debió haber sentido la necesidad de fusionar a griegos y macedonios junto con los persas en una sola clase gobernante que le garantizara el control de un imperio tan extenso. Sin duda, aspiraba más a una monarquía autocrática, que a una encumbrada visión de la unión de la humanidad.

Pese a sus ideales, motivos o puntos de vista sobre si mismo, un hecho se impone: Alejandro creó en verdad una nueva era, la helenística. EI término “helenístico” proviene de una palabra griega que significa "imitar a los griegos". Así, este calificativo resulta apropiado para describir una era que atestiguó la difusión de la lengua y las ideas griegas en el mundo no griego del antiguo Cercano Oriente. La destrucción de la monarquía persa a manos de Alejandro extendió el gobierno griego-macedonio a lo largo de una dilatada área. Creó oportunidades para los ingenieros, intelectuales, mercaderes, soldados y administradores griegos. En tanto que los griegos continentales seguían comprometidos con los ideales de tas ciudades-estado, aquellos que siguieron a Alejandro y a sus sucesores participaron en una nueva unidad política basada en el principio de la monarquía.

Alejandro había transformado su ejército de ser una fuerza macedonia a convertirse en una fuerza internacional, la cual le había jurado exclusiva lealtad a él. Después de su muerte, sus sucesores se valieron de la fuerza para establecer monarquías militares que dominaron el mundo helenístico. El poder autocrático, basado en la fuerza militar y en las pretensiones de un gobierno divino, llego a convertirse en una característica usual de dichas monarquías helenísticas y fue parte del legado político que Alejandro dio al mundo helenístico. Su visión de imperio sin duda inspiró a los romanos que, por supuesto, fueron los herederos reales del legado de Alejandro.

No obstante, Alejandro también dejó un legado cultural. Como resultado de sus conquistas, la arquitectura, la literatura, la lengua y el arte griegos se diseminaron por todo el Cercano Oriente. Los centres urbanos de la época helenística, muchos de los cuales fueron fundados por Alejandro y sus sucesores, se convirtieron en impulsores de la difusión de la cultura griega.

Alejandro fundó una serie de ciudades y de asentamientos militares, llamados Alejandría, para proteger puntos estratégicos y para supervisar amplias áreas. La mayoría de los colonizadores eran mercenarios griegos. Se ha calculado que en el curso de sus campañas, Alejandro reclutó de sesenta mil uno a sesenta y cinco mil mercenarios adicionales provenientes de Grecia, de los cuales, cuando menos treinta y seis mil se establecieron en las guarniciones militares y en las nuevas ciudades.
A la vez que los griegos esparcían su cultura hacia el este, ellos mismos se veían influidos de manera inevitable por los usos orientales. Así, el legado de Alejandro incluía una de las características básicas del mundo helénico: la fusión de culturas diversas.

A la muerte de Alejandro quedaron ciertos personajes como familiares y herederos, personajes que fueron víctimas mortales del odio del despiadado y ambicioso Casandro, su sucesor en el poder, y su probable asesino, asunto éste que, según ciertos historiadores, no se debe juzgar con la óptica actual sino con la de aquellos tiempos.

Dichos personajes eran: Filipo Arrideo, (que llegó a ser por poco tiempo Filipo III de Macedonia), hijo de Filipo II y hermanastro de Alejandro, más su esposa Eurídice (joven macedonia, mandada asesinar por Olimpia de Epiro, la madre de Alejandro, después de la muerte de Filipo Arrideo). Roxana, princesa bactriano-persa viuda de Alejandro, embarazada; fue su última esposa, mandada asesinar por Casandro. Más tarde nació su hijo llamado también Alejandro, que llegó a ser Alejandro IV por poco tiempo, pues a los trece años fue también asesinado por orden de Casandro. Había asimismo dos viudas más de Alejandro, hijas del rey Darío, Barsine-Estatira (su primera esposa con quien concibió un hijo, cuyo embarazo no llegó a término) y su hermana Parisatis. Aquí ocurre una paradoja, pues la primera mujer con la que Alejandro mantuvo una relación se llamó también Barsine. Era esposa de Memnón de Rodas, mercenario griego que luchaba por Darío. Se dice que tuvo al primogénito de Alejandro, Heracles, aunque muchos argumentan que se trataba de una argucia para conseguir poder y que Heracles no era vástago del Magno. De todas formas, tanto ella como su hijo fueron mandados asesinar por Casandro en el 309 aC.

En el transcurso de unos pocos años, no quedó ningún miembro de la familia de Alejandro Magno. El reino también sufrió grandes divisiones a causa de disputas entre los generales más cercanos a Alejandro, muchos trataron de mantener el imperio unido pero bajo su mando, lo que generó una sucesión de batallas y campañas que derivaron en la división en varios reinos independientes que fundaron sus dinastías.
* Dinastía Ptolemaica: Ptolomeo estuvo desde un primer momento en Egipto y se mantuvo aislado y estable desde el principio.
* Dinastía Antigónida: con centro en Macedonia y con el hijo de Antígono Monoftalmo, Demterio como rey, esta dinastía conquistó su reino a Casandro y ocupó también Grecia.
* Dinastía Seleúcida: Con base en Babilonia y Siria, Seleuco dominó después un territorio más amplio, ya que se adueñó de Asia que estaba en poder de Antígono.
* Lisímaco obtuvo Tracia y Asia Menor pero no logró una sucesión.