Las Iglesias Cristianas. 7- La Iglesia Católica Apostólica Romana

Luego de la reforma religiosa iniciada por Martín Lucero, durante casi 20 años, la Iglesia Católica había visto cómo gran parte de los católicos se peleaban entre ellos en Europa y sus obispos, dejaban de reconocer al Papa como Primus inter pares o como máxima autoridad de la Iglesia Católica, y se separaban de Roma incluso algunos cardenales.

En consecuencia, hubo muchos partidarios de Roma que requerían una reacción de su Iglesia Católica, que mejorase sus costumbres y corrigiera los errores que habían alimentado la Reforma Protestante. A esta reacción de la Iglesia Católica contra el protestantismo se le conoce generalmente con el nombre de Contrarreforma Católica.

La solución fue convocar a un Concilio donde se pudiesen discutir las posibles reformas. No se convocó este concilio sino hasta 1545, reunión que será conocida como Concilio de Trento. Las sesiones del Concilio de Trento duraron casi 17 años, ya que fueron interrumpidas muchas veces, varios Papas se sucedieron en Roma, y finalizó en 1562.

Las Iglesias Cristianas. 6- Las Iglesias Protestantes

Luego del Gran Cisma la porción occidental de la cristiandad se mantuvo obediente al Patriarca de Roma, bajo la denominación de Iglesia Católica Apostólica Romana.

Pero durante el siglo XVI, varios religiosos, pensadores y políticos intentaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia Católica en la Europa Occidental, especialmente con respecto a las pretensiones papales de dominio sobre toda la cristiandad.

Había una gran crisis en la Iglesia Católica debido a los numerosos problemas de corrupción eclesiástica y falta de piedad religiosa. A esto se sumó la venta de indulgencias para financiar la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma.

Las Iglesias Cristianas. 5- Las Iglesias Católicas Orientales

La división entre las Iglesias de oriente y occidente dio lugar a la existencia de comunidades de ritos orientales que se mantuvieron o entraron en plena comunión con la Iglesia de Roma, conservando su liturgia, aunque en algunos casos se han latinizado en algún grado. Son las llamadas Iglesias Católicas Orientales. Algunas nunca han estado en cisma con la Iglesia de Roma (como la Iglesia maronita y la ítalo-albanesa) y otras han surgido de divisiones de las Iglesias ortodoxas o de las antiguas Iglesias nacionales de oriente.

Regularmente constituyen minorías en países donde su contraparte ortodoxa predomina (como en Grecia, Serbia, Bulgaria, Rusia y Armenia), otras son minorías junto con sus contrapartes ortodoxas en países donde predomina otra religión (melquitas en Siria, caldeos en Irak, etc.) y otras no tienen contraparte en cisma con Roma (maronitas e ítalo-albaneses), también debido a la migración muchos católicos orientales viven hoy en países occidentales (Australia, Canadá, Estados Unidos, Argentina, Francia, etc.).

Las Iglesias Cristianas. 4- La Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa

La Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa es la tercera de las tres grandes iglesias o comunidades cristianas, después de la Iglesia Católica Apostólica Romana y el conjunto de Iglesias Protestantes, y cuenta con más de 225 millones de fieles en todo el mundo. Se considera la heredera de todas las comunidades cristianas de la mitad oriental del Mediterráneo (esto lleva a ciertas tensiones con iglesias orientales unidas a Roma). Su doctrina teológica se estableció en una serie de concilios, de los cuales los más importantes son los primeros Siete Concilios, llamados "ecuménicos", que tuvieron lugar entre los siglos IV y VIII. Luego de la separación en el llamado "Cisma de Oriente y Occidente", el 16 de julio de 1054, el cristianismo ortodoxo se difundió por Europa oriental gracias al prestigio del Imperio Bizantino y a la labor de numerosos grupos misioneros.

La Iglesia Ortodoxa está en realidad constituida por 15 iglesias autocéfalas, que sólo reconocen el poder de su propia autoridad jerárquica. Al igual que la Iglesia Católica Romana, la Iglesia Ortodoxa posee la autoridad de canonizar o beatificar. Cuando alguna de las iglesias ortodoxas autocéfalas engruesa su santoral, ella obligatoriamente avisa sobre eso a todas las demás iglesias hermanadas.

Las Iglesias Cristianas. 3- El Gran Cisma de Oriente y Occidente

La unidad de los cinco grandes patriarcados (Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía y Jerusalén) se mantuvo durante el primer milenio de la Iglesia. Estas cinco Iglesias, de orígenes apostólicos, tomaron parte en los siete primeros concilios ecuménicos. A pesar de los conflictos y rivalidades entre ellas, consiguieron guardar relaciones a nivel de igualdad de primacía aunque reconociendo a la Iglesia de Roma un puesto de honor.

Sin embargo, como resultado de un largo período de relaciones difíciles entre las dos partes más importantes de la Iglesia universal, se produjo el Gran Cisma de Oriente y Occidente. Las causas primarias del cisma fueron sin duda las tensiones producidas por las pretensiones de suprema autoridad (el título de "ecuménico") del Papa de Roma y las exigencias de autoridad del Patriarca de Constantinopla. Efectivamente, el Obispo de Roma reclamaba autoridad sobre toda la cristiandad, incluyendo a los cuatro Patriarcas más importantes de Oriente; los Patriarcas, por su lado, alegaban, según su entendimiento e interpretación de la Sagrada Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, que el Obispo de Roma solo podía pretender ser un "primero entre sus iguales" o "Primus inter pares". Por su parte, los Papas, según su interpretación de la Tradición Apostólica y las Sagradas Escrituras, declaraban que "es necesario que cualquier Iglesia esté en armonía con la Iglesia (de Roma), por considerarla depositaria primigenia de la Tradición apostólica" (San Irineo de Lyon, s. II d. C.). También tuvieron influencia en el Gran Cisma las variaciones de las prácticas litúrgicas (calendarios y santorales distintos) y disputas sobre las jurisdicciones episcopales y patriarcales.

Las Iglesias Cristianas. 2- Las Antiguas Iglesias Orientales

Enmarcado dentro de las disputas cristológicas que sacudieron al cristianismo en los siglos III, IV y V, el nestorianismo fue propuesto por el monje Nestorio, oriundo de Alejandría, una vez entronizado como obispo de Constantinopla. Nestorio sostenía una doctrina difisista, que considera a Cristo radicalmente separado en dos personas, una humana y una divina, completas ambas de modo tal que conforman dos entes independientes, dos personas unidas en Cristo, que es Dios y hombre al mismo tiempo, pero formado de dos personas (prosopōn) distintas. Esto le llevó a enfrentarse con Cirilo de Alejandría, obispo de dicha ciudad, que defendía la tesis de la unicidad entre la persona humana y la divina de Cristo.

Tanto los nestorianos como los partidarios de Cirilo fueron llamados al concilio de Éfeso, en el año 431. La disputa se centró fundamentalmente en torno al título con el cual debía tratarse a María, si sólo Christotokos (madre de Cristo, es decir, de Jesús humano y mortal) como defendían los nestorianos, o además el de Theotokos (madre de Dios, o sea, también del Logos divino), como defendían los partidarios de Cirilo. Finalmente se adoptó como verdad de doctrina la propuesta por Cirilo, y se le concedió a María el título de Madre de Dios, y los nestorianos, o difisitas, fueron condenados como herejes.

Las Iglesias Cristianas. 1- La Pentarquía

En los primeros años de la historia cristiana se trataba como 'padre' a todos los obispos, pero, poco a poco, fue reservándose el título de patriarca para los metropolitanos de algunas diócesis, todas ellas fundadas por uno de los apóstoles, que tenían una relevancia especial en el gobierno de la Iglesia universal. Esta denominación específica aparece en los escritos de los Padres de la Iglesia, y ya está plenamente aceptada y establecida en el Concilio de Nicea I (325), donde el tratamiento y dignidad patriarcales se reserva sólo para cuatro obispos metropolitanos. Por orden de importancia, los patriarcados originales eran:

El Patriarcado de Occidente, Papa y obispo de Roma. Este obispado fue fundado por San Pedro.
El Patriarcado de Constantinopla. Este obispado fue fundado por San Andrés.
El Patriarcado de Alejandría. Este obispado fue fundado por San Marcos.
El Patriarcado de Antioquía. Este obispado fue fundado por San Pedro y San Pablo.

Imperio Mogol de la India


Bandera del Imperio Mogol de la India
El Imperio Mogol de la India recibió tal nombre porque sus soberanos pertenecían por la línea materna de su fundador Babur (Zahir al-din Mohammad Babur) a la dinastía timurida, es decir, a descendientes del kan mogol Tamerlán (o Timur Lang). Fue un poderoso estado islámico que existió entre los siglos XVI y XIX, abarcando en su período de apogeo la mayor parte de los territorios actualmente correspondientes a la India, Pakistán y Bangladesh, llegando a poseer zonas del Afganistán, Nepal, Buthán y este del Irán.

El origen del Imperio Mogol de la India deriva de un momento en el cual el poder timúrida parecía a punto de desaparecer: En efecto, los uzbecos en 1507 prácticamente aniquilaron a los mogoles timuríes en el área que había sido el centro de su poderío: la Transoxiana y el Jurasán. Perseguidas las tropas mongolas éstas se retiraron al sur de la cordillera del Hindū Kūsh, desde esta zona en el centro del actual Afganistán uno de los descendientes de Tamerlán, llamado Zahir al-Din Muhammad más conocido como Babur o Baber decidió aprovechar las discordias existentes en el Subcontinente Indio para invadirlo.

Tamerlán


Estatua de Tamerlán
en Uzbekistán

 Tamerlán fue uno de los más grandes conquistadores mongoles. Sus dominios abarcaron ocho millones de kilómetros cuadrados en un tiempo cubierto por la guerra y la destrucción, pero también por un magnífico esplendor cultural y comercial, auspiciado por el mecenazgo de este célebre gobernante asiático.

Tamerlán o Timur –cuyo nombre original significa hierro– nació el 10 de abril de 1336 en Kesh, un lugar próximo a Samarkanda enclavado en el antiguo kanato de Chagatai (actual Uzbekistán). Pertenecía al clan de los Barlas, un linaje de etnia mongola, aunque de cultura islámica, muy arraigado desde tiempos ancestrales en aquella geografía.

La división del kanato de Chagatai en dos kanatos diferenciados (Tranxosiana y Mogolistán) favoreció el ascenso social de Timur, ya que se casó con la hija menor del jefe que quedó al frente del kanato de Transoxiana. Con 26 años, Timur, al que apodaban Lank (el Cojo) por una discapacidad sufrida en una de sus piernas durante la infancia, ya se había hecho con el mando de la situación en el territorio del que se enseñoreaba y declaró la guerra a sus hostiles vecinos.

El Reino de Chipre


Escudo de Armas
del Reino de Chipre


El Reino de Chipre fue un reino católico de los cruzados situado en la isla de Chipre al final de la Edad Media, entre 1192 y 1489. Su gobierno estuvo dominado por la Casa francesa de Lusignan.

La isla fue conquistada en 1191 por Isaac Comneno, un gobernador local que se autoproclamó Emperador y reclamó el Imperio de Constantinopla. Luego la obtuvo el Rey Ricardo I de Inglaterra durante la Tercera Cruzada. Luego Ricardo la vendió a los Caballeros Templarios, que a su vez la vendieron en 1192 al Rey Consorte de Jerusalén, Guido de Lusignan, que, tras el fracaso de la cruzada de Ricardo, podía ser desposeído de la corona por su esposa. Su hermano y sucesor, Amalarico I de Chipre, recibió el título y la corona de manos de Enrique VI del Sacro Imperio Romano Germánico.

El Imperio de Trebisonda


Bandera del Imperio de Trebisonda
 El Imperio de Trebisonda fue un Estado cristiano medieval de cultura griega, surgido de la descomposición del Imperio Bizantino y fundado en 1204, poco antes de la toma de Constantinopla por los cruzados. Estaba localizado en la costa sudoriental del Mar Negro, con su capital en la ciudad de Trebisonda, y se mantuvo como estado independiente hasta 1461, en que fue conquistado por los turcos otomanos.

Los monarcas de Trebisonda llevaron el título de Gran Comneno (Megas Komnenos) y de Emperadores hasta el fin de su estado, en 1461. El estado se denomina también, en ocasiones, Imperio Comneno, ya que la dinastía reinante descendía de Alejo I Comneno, el idioma oficial y predominante: el griego póntico.

El Reino Armenio de Cilicia


Escudo del Reino Armenio de Cilicia

El Reino Armenio de Cilicia (también conocido como Armenia Menor o Pequeña Armenia) fue un reino formado en la Edad Media por refugiados armenios que huyeron de la invasión selyúcida de Armenia. Se encontraba en lo que actualmente es Turquía sudoriental, en la región de Cilicia. El país fue independiente de 1078 a 1375 aproximadamente.

  El Reino de Cilicia fue fundado por la dinastía de los Rupénidas, que era una rama menor de la gran familia de los Bagrátidas, la cual ocupó los tronos de Armenia y de Georgia en distintos momentos. Su capital fue Sis. El Reino Armenio de Cilicia fue un importante y poderoso aliado de los cruzados europeos, y se consideraba a sí mismo como el bastión de la Cristiandad en oriente. Actuó también como foco de la cultura y nacionalismo armenios, pues Armenia (la Armenia Mayor o Gran Armenia, al pie del Cáucaso) estaba ocupada por los turcos en aquella época.

Los turcos selyúcidas y el Sultanato de Rüm

Los turcos selyúcidas son considerados como los antepasados directos de los turcos sudoccidentales, los habitantes actuales de Turquía, Azerbaiyán, y Turkmenistán. Los selyúcidas desempeñaron un papel principal en la historia medieval creando una barrera a Europa contra los invasores mongoles del este, defendiendo el mundo islámico contra los cruzados de Europa y conquistando grandes extensiones del Imperio Bizantino, que prácticamente desmantelaron, siendo sus sucesores, los turcos osmanlíes, los que asestaron el golpe de gracia.
Eran en origen un clan de la tribu turca oghuz de los Kınık, asentada al norte del Mar de Aral. En el siglo X se convirtieron al islam y migraron hacia el sur dirigidos por un jefe llamado Selyuq ibn Duqaq o Selchuk, del que procede el nombre de la dinastía. Selyuq se instaló en el curso inferior del Sir-Daria, desde donde hicieron incursiones al Irán oriental. A la muerte de Selyuq, su hijo Isrâîl prosiguió el avance al sur, chocando con el gran sultán Mahmûd, de la dinastía de los gaznavíes, el cual contuvo el avance selyúcida derrotando y haciendo prisionero a Isrâîl. Igualmente, Mahmûd los contuvo, pero no los aniquiló, y a su muerte (1030), aprovechando la crisis sucesoria de los gaznavíes, los nómadas selyúcidas retomaron su avance con más fuerza.

Los Grandes Maestres del Temple

Los Caballeros Templarios o La Orden del Temple fue una orden medieval de carácter religioso y militar cargada de tintes legendarios, nacida después de la primera cruzada. Fue fundada en Jerusalén, en 1118 por nueve caballeros franceses, con Hugo de Payens a la cabeza.

Los Nueve Fundadores: Hugo de Payens, Godofredo de Saint-Omer, Godofredo de Bisol, Payen de Montdidier, André de Montbard, Arcimbaldo de Saint-Amand, Hugo Rigaud y Gondemaro Rolando

Desde la creación de la Orden hasta su disolución en 1307, fueron Grandes Maestres del Temple:

La Octava Cruzada

Entre los años 1265 y 1268, los egipcios mamelucos conquistaron una serie de territorios cristianos en el litoral de Palestina y del Líbano, como Haifa o Antioquía, además de Galilea y de Armenia. El Oriente Medio vivía una época de anarquía entre las órdenes religiosas que deberían defenderlo, así como entre comerciantes genoveses y venecianos. El rey de Francia Luis IX (San Luis), retomó entonces el espíritu de las cruzadas y lanzó una nueva iniciativa armada, la Octava Cruzada, en 1270, aunque sin gran repercusión en Europa. Los objetivos eran ahora diferentes de los proyectos anteriores: geográficamente, el teatro de operaciones no era el Levante si no Túnez, y el propósito más que militar, era la conversión del emir de la misma ciudad norteafricana.

La Séptima Cruzada

La Séptima Cruzada fue liderada por Luis IX de Francia entre 1248 y 1254. En 1244 los musulmanes retomaron Jerusalén tras la tregua de diez años que siguió a la Sexta Cruzada. Este hecho no supuso el gran impacto que en ocasiones anteriores, debido a que Occidente ya había visto como Jerusalén cambiaba de manos en diversas ocasiones.

La Sexta Cruzada

La Sexta Cruzada comenzó en 1228, tan sólo siete años después del fracaso de la Quinta Cruzada, y fue un nuevo intento de recuperar Jerusalén.

El emperador Federico II había intervenido en la Quinta Cruzada, enviando tropas alemanas, pero sin llegar a liderarlas personalmente, pues necesitaba consolidar su posición en Alemania e Italia antes de embarcarse en una aventura como la Cruzada. No obstante, prometió tomar la cruz después de su coronación como emperador en 1220 por el Papa Honorio III.

La Quinta Cruzada


Andrés II de Hungría

La Quinta Cruzada, entre 1217 y 1221 d.C., fue un intento de retomar Jerusalén y el resto de Tierra Santa derrotando en primer lugar al poderoso estado Ayubí de Egipto. Los ejércitos cruzados estaban compuestos por las enormes fuerzas militares del rey Andrés II de Hungría y por los batallones del príncipe austríaco Leopoldo IV de Austria.

A consecuencia de varias guerras entre el Reino de Hungría y el Imperio Bizantino, el trato final de paz establecido incluyó que el joven principe Béla, el hermano menor del rey Esteban III de Hungría se criase en al corte del emperador Manuel I Comneno. Educado en Bizancio, el jóven príncipe regresó a Hungría tras la muerte de su hermano mayor para ocupar el trono como Béla III de Hungría en el 1173.

La Cuarta Cruzada

La Cuarta Cruzada, entre 1202 y 1204 d.C, fue organizada para reconquistar Tierra Santa, pero varió su rumbo terminando con la conquista y el saqueo de Constantinopla, capital del Imperio Bizantino.

La Tercera Cruzada no había logrado recuperar Jerusalén, que continuaba bajo dominio musulmán. El tratado que Ricardo “Corazón de León” y Saladino habían firmado en 1192 dejaba en poder de los cristianos sólo una estrecha franja costera desde Tiro hasta Jaffa, aunque aseguraba la seguridad de los peregrinos cristianos que viajasen a Jerusalén.

El Papa Inocencio III, deseoso de establecer la autoridad de la Santa Sede en todo el orbe cristiano, tenía un gran interés por los asuntos de los estados cristianos de Oriente.

La Tercera Cruzada

La Tercera Cruzada fue un intento europeo de recuperar Tierra Santa del poder de Saladino. Se llevó a cabo entre 1189 y 1192 d.C. Es conocida también como la Cruzada de los Reyes.

Tras el fracaso de la Segunda Cruzada, Nur ad-Din se hizo con el control de Damasco y unificó Siria. Con la finalidad de extender su poder, Nur ad-Din puso los ojos en la dinastía fatimí de Egipto. En 1163, su general de más confianza, Shirkuh, emprendió una expedición militar hacia el Nilo. Acompañaba al general su joven sobrino, Saladino.
Cuando las tropas de Shirkuh acamparon frente a El Cairo, el sultán de Egipto, Shawar pidió ayuda al rey Amalarico I de Jerusalén. En respuesta, Amalarico envió un ejército a Egipto y atacó las tropas de Shirkuh en Bilbeis, en 1164.

La Segunda Cruzada

La Segunda Cruzada fue la segunda gran campaña militar de una serie de campañas denominadas en su conjunto como Las Cruzadas y que, durante los siglos XII y XIII, partieron desde Europa occidental hacia Oriente Medio, con el fin de conquistar Tierra Santa y en particular la ciudad de Jerusalén, que se encontraban en manos musulmanas desde el siglo VII.

Tras la Primera Cruzada se establecieron tres estados cruzados en oriente: el Reino de Jerusalén, el Principado de Antioquía y el Condado de Edesa. Un cuarto estado, el condado de Trípoli se creó en 1109.

La Primera Cruzada

Las Cruzadas Orientales se libraron durante un período de casi 200 años, entre 1095 y 1291, con el objetivo específico de restablecer el control cristiano de Tierra Santa.

En marzo de 1095, el Emperador bizantino Alejo I envió mensajeros al Concilio de Piacenza para solicitar al papa Urbano II ayuda frente a los turcos. La solicitud encontró con una respuesta favorable de Urbano, que esperaba reparar el Gran Cisma de Oriente y Occidente y reunificar a la Iglesia bajo el mando del papado mediante la ayuda a las iglesias orientales en un momento de necesidad.

Las Cruzadas

Origen
Desde la Edad Media el significado de la palabra cruzada se utilizó para incluir a todas las guerras emprendidas en cumplimiento de un voto y dirigidas contra infieles, por ejemplo, contra musulmanes, paganos, herejes, o aquellos bajo edicto de excomunión.

Sin embargo, utilizada con un criterio estricto, la idea de la cruzada corresponde a una concepción política que se dio sólo en la Cristiandad del siglo XI al XV; suponía una unión de todos los pueblos y soberanos bajo la dirección de los papas. Todas las cruzadas se anunciaron por la predicación. Después de pronunciar un voto solemne, cada guerrero recibía una cruz de las manos del Papa o de su legado, y era desde ese momento considerado como un soldado de la Iglesia. A los cruzados también se les concedían indulgencias y privilegios temporales, tales como exención de la jurisdicción civil, inviolabilidad de personas o tierras, etc.

De todas esas guerras emprendidas en nombre de la Cristiandad, las más importantes fueron las Cruzadas Orientales, con el objetivo específico de restablecer el control cristiano de Tierra Santa, que se libraron durante un período de casi 200 años, entre 1095 y 1291.

Motivos
Aparte de la recuperación de los Santos Lugares, con su clara connotación religiosa, los Papas vieron las Cruzadas como un instrumento de ensamblaje espiritual que superase las tensiones entre Roma y Constantinopla, que además elevaría su prestigio en la lucha contra los emperadores germanos, afianzando su poder sobre los poderes laicos. También como un medio de desviar la guerra endémica entre los señores cristianos hacia una causa justa que pudiera ser común a todos ellos, la lucha contra el infiel.

Gengis Khan


Temudjin (Gengis Khan)

Nacido en 1162 en las proximidades del lago Baikal, era hijo de Yesugei, cabecilla de los Kiyat, una pequeña tribu nómada del Este de Mongolia, vasalla del Imperio chino.

De nombre auténtico Temudjin, sus seguidores le otorgaron el título principesco de Gengis Khan.

Huérfano a los diez años, pasó a formar parte del servicio del señor de los Kereit, Ong Qan Togril. A los trece años se convirtió en jefe tribal y, tras derrotar a los merkits y a los tártaros, se proclamó gobernante de la Mongolia oriental en 1203 y de la occidental en 1206. Agrupó en torno a sí a las diferentes tribus mongoles, lo que le facultó para emprender la guerra contra el poderoso imperio chino, llegando hasta las puertas de Beijing en 1211 y obligando al emperador Si-Hia a declararse vasallo suyo. Su marcha victoriosa obligó a China a firmar la paz, si bien la guerra se reanudó en 1215, tomando Beijing y conquistando las áreas central y meridional de China. Intentó entonces extender sus dominios hacia el oeste, logrando invadir regiones como el Kharizim, Turkestán, la Tranxosiana, el Khorasan y el Quersoneso entre 1218 y 1225.

El Imperio Mongol

Los mongoles, nómades de las estepas eurasiáticas, fundaron en el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan, el mayor imperio de la historia.

Eran una tribus de jinetes nómadas de las estepas del Asia Central; su lugar de origen coincide aproximadamente en la actualidad con la república de Mongolia y las franjas meridionales de Siberia. En el siglo XIII, bajo el liderazgo de Gengis Khan protagonizaron un movimiento de expansión de tal magnitud, que el imperio mongol llegó a extenderse desde China por el este, a Rusia y el imperio islámico por el oeste.

Los pueblos mongoles pertenecen al amplio grupo de pueblos mongoloides, del que también forman parte chinos, japoneses, coreanos, thais, etc. Su medio geográfico configuró una forma de vida nómada, basada en el pastoreo de cabras, ovejas y caballos, muy similar a la de otros pueblos esteparios, como los turcos y los tunguses (manchúes), con los que también comparten una filiación lingüística (lenguas uralo-altaicas). Agrupados en tribus, vivían en tiendas que transportaban consigo en sus desplazamientos en busca de nuevos pastos, no practicaban la agricultura ni tenían ciudades o asentamientos permanentes. El chamanismo y la veneración de los fenómenos naturales constituían sus principales prácticas religiosas.


El Cisma de Occidente

El Cisma de Occidente, también conocido como Gran Cisma de Occidente (distinto del Gran Cisma de Oriente y Occidente, a menudo llamado simplemente Gran Cisma) es el período de la historia de la Iglesia Católica en que varios Papas (hasta tres) se disputaron la autoridad pontificia (1378–1417).

El Gran Cisma de Occidente se debió principalmente a la rivalidad entre los cardenales franceses y los italianos; cada partido quería un Papa de su respectiva nación. Así se llegó a establecer el doble papado, uno en Roma y otro en Aviñón, opuestos entre si, que dividieron la cristiandad en occidente, ocasionando un profundo descontento en la Iglesia.

A la muerte de Gregorio XI, se reunieron los cardenales residentes en Roma sin esperar a los ausentes; eran 11 franceses, 4 italianos y un español. El pueblo romano se reunió en la plaza vaticana pidiendo un Papa romano. En la mañana del 8 de abril, los cardenales eligieron un italiano, que tomó el nombre de Urbano VI. Diez días después los cardenales asistieron a la coronación y prestaron obediencia al nuevo Papa. Muy pronto el carácter intemperante de Urbano VI con los cardenales, el disgusto de muchos de estos porque el Papa no quería volver a Aviñón y los apremiantes requerimientos del rey de Francia crearon una situación peligrosa que terminó en cisma.

La Guerra del Peloponeso



Atenas, año 450 aC
 La Guerra del Peloponeso fue un conflicto militar de la Antigua Grecia que enfrentó a la Liga de Delos (conducida por Atenas) con la Liga del Peloponeso (conducida por Esparta).

Los principales factores que explican su origen son: el notorio contraste entre las formas de organización política (democracia versus aristocracia); el prestigio y poder logrado por Atenas al alzarse como la polis más relevante tras las Guerras Médicas, lo que se manifestó su monopolio sobre el comercio marítimo; y los abusos cometidos por Atenas en la Liga de Delos.

Este conflicto, en el que los griegos resurgieron sus antiguas rivalidades locales, se extendió entre los años 431 y 404 a.C.
El marcado liderazgo ejercido por Atenas en la Liga de Delos durante el siglo V a.C., no fue aceptado por todas las polis griegas y sólo el miedo a un ataque persa mantenía la cohesión en ella. La principal queja de los súbditos de Atenas, era la perdida de sus independencias, puesto que todas las decisiones eran tomadas de acuerdo al interés de Atenas.

Las Guerras Médicas

Este enfrentamiento entre el poderoso Imperio Persa y las polis griegas encabezadas por Atenas y Esparta señala el comienzo del periodo clásico en Grecia.


Grecia antigua
 Los griegos designaron a los persas con el nombre de medos, término que, en realidad, correspondía a un pueblo emparentado con ellos y que formaba parte de su imperio. Aunque generalmente se habla de las guerras médicas con referencia a los dos intentos de invasión de la Grecia continental por los persas (490-478 a.C.), el conflicto entre ambos pueblos fue más prolongado, y las tensiones continuaron hasta la conquista del imperio persa por Alejandro Magno, en 330 a. C.

Al llegar al siglo V a.C., en el mundo antiguo sobresalían el inmenso Imperio Persa, gobernado por Darío, y las repúblicas griegas, independientes entre sí, que prosperaban materialmente y habían alcanzado un notable desarrollo cultural. Entre ambos se encontraban las colonias griegas emplazadas en el Asia Menor que se empeñaban en conservar su tradición helena, aunque sometidas a la dominación persa que las ahogaba en sus posibilidades de desarrollo y les impedía el normal abastecimiento de trigo desde el mar Negro.



Atenas

La antigua Atenas fue la principal ciudad estado de Grecia durante buena parte del I milenio a.C. Aproximadamente entre los años 500 a.C. y 323 d.C. fue el mayor centro cultural e intelectual del mundo, y estuvo en el origen de muchas de las ideas, logros y prácticas de la "civilización occidental", entre ellos el concepto de democracia. La derrota frente a Esparta en el año 431 a.C., el auge de Macedonia en la posterior época helenística y finalmente la conquista romana fueron restando poder y prestigio a Atenas. El fin de la era clásica se sitúa en el año 529, con el cierre de las escuelas de filosofía.


Grecia
 Atenas fue fundada por los jonios en el centro de Grecia. Esta zona llamada Ática era pobre, con escasas cosechas, por lo que no fue de interés para los pueblos invasores. La leyenda atribuye a Teseo , el rey legendario que venció al Minotauro de Creta, la fundación de Atenas en el siglo VIII a.C.


Vida cotidiana
Después de las guerras medicas, Atenas, orgullosa de gloria y rica por las conquistas, brillo con esplendor extraordinario. Esa es la época en que nos ofrece el cuadro mas perfecto de la vida griega. El bienestar y la alegría del hogar, llamaban muy poco la atención al griego, porque su mayor parte de tiempo lo pasaba ocupado en sus negocios, ejercicios físicos, política y ceremonias. Vivía no para su familia, sino para la ciudad, por lo que el lujo de ésta era su orgullo. Se contentaba personalmente con una vida sencilla y modesta, con tal que los monumentos y fiestas a sus dioses provocaran admiración universal.

Esparta

Esparta o Lacedemonia, capital de la Laconia, creció a modo de ciudad cuartel. Más bien que una ciudad, era un grupo de cinco aldeas situadas en las orillas pantanosas del Eurotas, que baja torrentoso de la meseta de Arcadia y atraviesa mansamente a Laconia. Esparta no estuvo nunca cercada de murallas, porque no tuvo necesidad de ellas. Laconia, cuyo centro lo ocupaba Esparta, está, en efecto, rodeada de montañas; éstas son bastante altas y permiten que la nieve permanezca ahí casi todo el año; además, las sendas transitables son muy raras y es muy fácil defender los desfiladeros. El valle del Eurotas es fértil y pueda alimentar la población, por lo que Esparta fuera un campo atrincherado natural, en el que vivió un pueblo de soldados.
En Esparta, el hombre era un soldado que se ejercitaba sin descanso en las virtudes militares y estuvo siempre dispuesto a dar su vida por la patria.


Grecia
 Los espartanos formaron parte de una invasión de dorios griegos del norte que, echados de su país por los tesalios, acometieron las penínsulas del Peloponeso y conquistaron las ciudades de los aqueos. Los dorios de Esparta tomaron el nombre de espartanos. Menos numerosos que los vencidos, hubieron que estar constantemente sobre las armas en medio de aquellas poblaciones sojuzgadas, a fin de conservar lo que habían conquistado.

Por consiguiente no les fue posible labrar la tierra ni dedicarse al comercio. Fueron un ejercito invasor que vivía de lo que le daba el suelo gracias al trabajo de los vencidos y cuyo exclusivo oficio era la guerra. Todo en ellos era preparación militar. Fueron los guerreros mejor adiestrados y más heroicos de Grecia; pero desdeñaron el bienestar y la cultura intelectual porque, según ellos, corrompían las virtudes marciales. Su ideal consistió en formar una comunidad militar en la que cada cual, por disciplina, tuviera orgullo en sacrificar su libertad y su vida por el interés superior del estado.


Grecia Antigua

La civilización helénica de la Grecia antigua se extendió por la Península Balcánica, las islas del mar Egeo y las costas de la península de Anatolia, en la actual Turquía, constituyendo la llamada Hélade.

Esta civilización helénica o griega tiene su origen en las culturas cretense y micénica.
Hacia el 2700 a.C. se desarrolló en la isla de Creta una rica y floreciente cultura comercial perteneciente a la Edad del Bronce. Esta cultura recibe el nombre de minoica o cretense. En torno al año 1600 a.C., los aqueos, un pueblo de habla griega y de origen indoeuropeo, irrumpieron en el territorio de la Grecia continental, estableciéndose en el extremo noreste de la península del Peloponeso. Este pueblo llegó a dominar a los cretenses. Su ciudad más importante fue Micenas.

Trajano


Trajano
 Bajo el imperio de Trajano, el Imperio Romano conoció el cenit de su grandeza. Jamás Roma había sido tan grande y tan poderosa. Cincuenta millones de personas vivían en lo que los ciudadanos romanos creían que era el paraíso.

Marco Ulpio Trajano (53-117 d.C.), emperador romano (98-117 d.C.), conquistador de la Dacia y Mesopotamia, y primer emperador romano de origen hispano, gobernó con el nombre de César Divino hijo de Nerva, Nerva Trajano Optimo Augusto y también fue llamado César Nerva Trajano Germánico. Nacido en Itálica (cerca de la actual Sevilla, en la Bética), lo más probable es que su familia fuera de origen romano. De joven se instruyó en el Ejército romano y tomó parte activa en las campañas de Hispania, Siria y Germania, durante los reinados de los emperadores Tito y Domiciano. Se distinguió como general de inteligencia excepcional, y en el 91 fue elegido cónsul. En el 97, el emperador Nerva le adoptó y asoció al Imperio.

A la muerte de Nerva, un año después, Trajano, que estaba inspeccionando la frontera romana en Germania, le sucedió como emperador. Sin embargo, no regresó a Roma hasta algunos años más tarde haciendo entonces una entrada triunfal siendo aclamado por la multitud por sus virtudes de modestia y nobleza de espíritu.
Celebró su entronización dando gratificaciones a sus soldados y también asegurando la manutención de los hijos de los hombres libres pobres en Roma y otras ciudades italianas; de esta manera continuó con el sistema de generosidad gubernativa iniciado por Nerva.

La Mezquita de Solimán



Mezquita de Solimán (exterior)
La Mezquita de Solimán es una de las principales mezquitas de Estambul, proyectada entre 1550 y 1557 por el arquitecto Sinan bajo el auspicio de Solimán el Magnífico. Es la mayor obra realizada por este arquitecto, y para muchos entendidos la más perfecta.

El espacio de oración está precedido por un patio al que se accede a través de un imponente pórtico. A su vez, el patio está cercado por arquerías de soportales sostenidos sobre columnas de pórfido, mármol y granito, cubiertos por 28 cupulillas. En las esquinas ascienden cuatro minaretes que incorporan diez balcones: el número de minaretes indica que Solimán fue el cuarto sultán de Estambul, y el número de balcones especifican que fue el décimo rey otomano. La mezquita propiamente dicha, inspirada en el edificio de Santa Sofía, consta de una planta casi cuadrada cubierta por una gran cúpula que se apoya sobre pechinas, arcos torales y columnas. Para descargar los empujes laterales de esta estructura se incorporan dos medias cúpulas en los extremos septentrional y meridional, y dos arcos en los extremos oriental y occidental.

La Mezquita Azul



Mezquita Azul
 La Mezquita Azul, en Estambul, es una de las principales mezquitas de la ciudad, construida entre 1609 y 1616 por el sultán Ahmed I, que encargó la obra al arquitecto Mehmet Aga, un discípulo de Mimar Sinan. Se conoce con el nombre de Mezquita Azul por la tonalidad de los azulejos que decoran su interior.

La mezquita está rodeada por un muro calado, precedido por un patio, construido mediante arcadas cubiertas con cúpulas. El patio cuenta con tres portadas, repartidas en sus laterales, y se remata con dos alminares (o torres) sobre las esquinas exteriores.

El Califato

El Califato era el territorio bajo jurisdicción del califa, considerado dirigente supremo de la comunidad musulmana y sucesor del profeta Mahoma. Bajo Mahoma, el Estado musulmán era una teocracia que tenía como base jurídica la Sharia, conjunto legislativo fundamentado en los principios religiosos y morales del Islam. Los califas, sucesores de Mahoma, eran jefes seculares y religiosos. Sin embargo, no tenían poder para formular dogma alguno, porque se pensaba que la revelación divina fue manifestada en su totalidad a través del profeta.

Los suníes (seguidores de la Sunna, cuerpo de la ley islámica basada en los ejemplos del profeta), que constituyen el grupo más numeroso del mundo musulmán, conceptúan el periodo de los cuatro primeros califas como la edad de oro del Islam. Sin embargo, otros grupos como los chiitas consideran este periodo de forma diferente. Esta distinta valoración del califato ha producido duros enfrentamientos a lo largo del tiempo entre chiitas y suníes. La cuestión del califato ha suscitado en la historia islámica más discordia que cualquier otro artículo de fe.

Kemal Atatürk


Kemal Atatürk
 Mustafá Kemal o Kemal Atatürk (1881-1938), militar turco, líder nacionalista y estadista, fundador de la república de Turquía y su primer presidente (1923-1938). En 1934, la Gran Asamblea turca le concedió el nombre de Atatürk (Padre Turco) como tributo a su extraordinario servicio a la nación. Atatürk nació el 12 de marzo de 1881, en Salónica (actualmente Tesalónica, en Grecia), hijo de un suboficial convertido en comerciante de madera. Cuando tenía doce años, fue a las escuelas militares de Salónica y Monastir, centros nacionalistas griegos y eslavos antiturcos. En 1899 asistió a la academia militar de Estambul, donde se graduó como capitán de Estado Mayor en enero de 1905.

Debido a sus actividades en el movimiento secreto Jóvenes Turcos contra el gobierno autocrático del Imperio otomano, del que Turquía formaba parte fundamental, Atatürk fue destinado a Siria, en un exilio virtual. Allí fundó la sociedad secreta Patria y Libertad (1906). Destinado a Salónica al año siguiente, reunió el Comité de Unión y Progreso (CUP) que llevó a cabo la revolución de los Jóvenes Turcos en julio de 1908. Sin embargo, no formó parte del círculo interno del CUP y por tanto no desempeñó ningún papel en la revolución.

Solimán I el Magnífico

Solimán I el Magnífico (1494-1566), sultán otomano (1520-1566), durante su reinado el Imperio otomano alcanzó su cenit de poder y esplendor.

Nacido el 6 de noviembre de 1494, en Trebisonda (la actual ciudad turca de Trabzon), era hijo del sultán Selim I. En 1521, un año después de comenzar su reinado tras suceder a su padre, Solimán I extendió el Imperio hasta territorio húngaro y capturó la ciudad de Belgrado (actualmente en Serbia). Al año siguiente expulsó a la orden militar y religiosa de los Caballeros de San Juan de Jerusalén de la isla egea de Rodas. En 1526 de nuevo invadió Hungría y el 29 de agosto de ese año venció en la batalla de Mohács a las tropas del rey húngaro Luis II, quien pereció en el combate. Regresó a Hungría en 1529 para defender los derechos regios de Juan I Zápolya, el cual aunque había sido elegido rey por la nobleza húngara, mantenía una lucha por el trono con el archiduque austriaco Fernando de Habsburgo (futuro emperador Fernando I). Seguidamente, Solimán inició el sitio de Viena en septiembre de ese año. No tuvo éxito y se retiró al mes siguiente, limitando de este modo el alcance de su invasión europea, especialmente cuando años después llegó a un acuerdo con el archiduque Fernando y con el hermano de éste, el emperador Carlos V.


Mehmet II el Conquistador


Mehmet II el Conquistador
 Mehmet II el Conquistador (1432-1481), sultán otomano de Turquía (1444-1446 y 1451-1481), quien tomó la ciudad bizantina de Constantinopla convirtiéndola en su capital. Mehmet reinó temporalmente al retirarse su padre, Murat II, durante la década de 1440. Cuando obtuvo el poder absoluto después de la muerte de Murat (1451), hizo de la conquista de Constantinopla su primer objetivo. Después de aislar a los bizantinos asegurándose la neutralidad de Venecia y de Hungría, Mehmet tomó la ciudad en 1453, destruyendo de este modo los últimos restos del Imperio Bizantino.

Durante los años siguientes reconstruyó Constantinopla, convirtiendo muchas de las iglesias cristianas en mezquitas y repoblándola con colonos de otras partes del imperio. Al mismo tiempo extendió el dominio otomano a Grecia, Serbia, Bosnia y Albania, y a la mayoría de los territorios que rodean el mar Negro. Mehmet II también codificó la legislación otomana, y fundó una escuela para formar oficiales para el servicio del Estado.


Sitio y Conquista de Constantinopla
En 1452 Mehmet puso en marcha su antiguo plan de sitiar y conquistar Constantinopla. Construyó una fortaleza en el verano de 1452 a las orillas del Bósforo, llamada Rumeli Hisari. Con esta nueva fortaleza aislaría e impediría por completo la entrada de suministros a la ciudad de Constantinopla.


El Imperio Otomano

El Imperio Otomano duró aproximadamente desde 1300 hasta 1922, y en su mayor extensión territorial abarcó tres continentes, desde Hungría al norte hasta Adén al sur, y desde Argelia al oeste hasta la frontera iraní al este, aunque su centro de poder se encontraba en la región de la actual Turquía. A través del Estado vasallo del kanato de Crimea, el poder otomano también se expandió por Ucrania y por el sur de Rusia.

Su nombre deriva de su fundador, el guerrero musulmán turco Osmán (o Utmán I Gazi), que estableció la dinastía que rigió el Imperio durante su historia (también llamada dinastía Osmanlí).


Expansión
El primer Estado otomano era un pequeño principado al noroeste de Anatolia, uno de los muchos insignificantes estados que surgieron tras el hundimiento del anterior Sultanato Selyúcida de Rum.


El Imperio Bizantino: Decadencia, caída y legado

El Imperio Bizantino (llamado también Imperio Romano de Oriente) fue un imperio cristiano medieval de cultura griega cuya capital estaba en Constantinopla o Bizancio (actual Estambul).

Los orígenes del Imperio Bizantino se remontan a la etapa final del Imperio Romano. Inicialmente abarcaba todo el Mediterráneo oriental, pero con el tiempo fue sufriendo importantes reducciones territoriales.

Pese a la ruptura religiosa peroducida durante el Gran Cisma de Oriente y Occidente, el emperador Alejo I Comneno pidió en 1095 ayuda al papa Urbano II para luchar contra la dinastía turca de los Selyúcidas. El occidente europeo respondió con la Primera Cruzada.

Aunque en un primer momento el Imperio se benefició de las Cruzadas, recuperando algunos territorios en Asia Menor, éstas precipitaron su decadencia. Las ciudades mercantiles italianas recibieron especiales privilegios comerciales en territorio bizantino, controlando así gran parte del comercio y de la riqueza del Imperio. Éste experimentó cierta prosperidad en el siglo XII, pero su poder político y militar se desvaneció. Los cruzados, aliados con la república de Venecia, sacaron provecho de las luchas intestinas en Constantinopla para apoderarse y saquear la ciudad en 1204, estableciendo el denominado Imperio Latino de Constantinopla. Surgieron núcleos de resistencia bizantina en Epiro (noroeste de Grecia), Trebisonda (la actual Trabzon, en Turquía), y de forma especial en la ciudad y región de Nicea (hoy Iznik, también en Turquía). El emperador Miguel VIII Paleólogo recuperó Constantinopla de manos de los latinos en 1261 y fundó la dinastía de los Paleólogo, que gobernó hasta 1453.